Mi amigo V.A., un catalán de nacimiento y madrileño de adopción, me remite la siguiente reflexión que quiero compartir con vosotros.

Probabilidades

En el fondo, la teoría de probabilidades es sólo sentido común, expresado con números

Pierre simón Laplace

Muchos jueces son absolutamente incorruptibles; nadie puede inducirles a hacer justicia

Primero se llevaron a los comunistas, pero a mí no me importó porque yo no lo era; enseguida se llevaron a unos obreros, pero a mí no me importó porque yo tampoco lo era, después detuvieron a los sindicalistas, pero a mí no me importó porque yo no soy sindicalista; luego apresaron a unos curas, pero como yo no soy religioso, tampoco me importó; ahora me llevan a mí, pero ya es demasiado tarde

Bertold Brecht

Empiezo este artículo con una frase de Laplace y dos de Brecht. Ante tanta sabiduría, poco más debería decir.

Sin embargo, quisiera tratar de entender la situación actual en Catalunya y España desde el punto de vista más objetivo que me sea posible e intentar usar la teoría de probabilidades en el sentido de que es sentido común, sin pretender ser un experto en ella.

Antes de empezar a relatar cosas concretas, quisiera aclarar que no pretendo estar ni a favor, ni en contra del independentismo. Eso sería objeto de otro escrito para el cual considero no tener la preparación intelectual suficiente.

1. Catalunya:

Tras la sentencia del Procés se produce una movilización masiva en contra del resultado de la sentencia. ¿Tienen razón los que protestan?

Creo que sí. Es verdad que los procesados podían haber merecido algún tipo de condena, por ejemplo, por desobediencia, lo cual podría haber implicado apartarlos durante un determinado periodo de tiempo de cargos públicos, pero una condena por sedición que implica que han usado la violencia, no me parece probable, (en su doble sentido de probabilidad y demostrable), por más que los jueces hayan escrito 493 folios. Hay que reconocer que peor podría haber sido, si se hubiera hecho caso a la fiscalía y la condena hubiera sido por rebelión, pero de verdad, salvo la extrema derecha que precisamente no condenó, ni condena el 23-F, ¿alguien en su sano juicio piensa que lo que han hecho el grupo de condenados es comparable a ese auténtico golpe de estado?

Por otra parte, un numeroso grupo de juristas prestigiosos ha llegado a la conclusión de que los argumentos de esta sentencia extrapolados a otras situaciones, darían origen a penalizar del mismo modo, por ejemplo, a los de la PAH cuando tratan de impedir un desahucio. Incluso muchas situaciones que se originan en manifestaciones absolutamente pacíficas, podrían ser fuertemente penadas. Por supuesto, algunos otros juristas opinan que este caso es excepcional y que no se aplicaría a otros. Mi pregunta, teniendo en cuenta que no entiendo de derecho, pero si me gusta aplicar la lógica, (o el sentido común), a cualquier análisis, es, ¿cómo pueden estar tan seguros de esto, los que dicen que es una situación excepcional?, ¿es justo que hechos similares, puedan ser penalizados de una forma completamente distinta, al margen por supuesto de la consideración de agravantes o atenuantes en un supuesto delito?

Es decir, la sentencia del Procés es la guinda que le faltaba a la denominada Ley Mordaza, cuya derogación Pedro Sánchez consideraba una prioridad en cuanto llegara al Gobierno, pero todavía la estamos esperando.

Ahora bien, ¿los que protestan quemando contenedores también tienen razón?

Bueno, eso pienso que es otra cuestión que no tiene nada que ver. Para empezar, constituyen una pequeña fracción de los que se están manifestando. Supongo que está en menos de un 1%, pero no me atrevo a dar el dato exacto.

Por otra parte, estoy convencido de que no todos los violentos quieren la independencia, aunque probablemente si están convencidos de que la sentencia es injusta. Algunos, Albert Rivera, por ejemplo, han tratado de comparar la situación de las calles de Barcelona con Alepo y Beirut. Tratar de ganar votos no justifica la falta de un mínimo rigor intelectual.

La situación última en Barcelona es más comparable a lo que ha ocurrido hace poco en otras ciudades europeas, en especial francesas, como París. Los Chalecos Amarillos, en mi opinión, han sido más violentos que los terribles barceloneses. Macrón se sentó a negociar con ellos y consiguió controlar la situación.

No obstante, no hace falta ir hasta París o Londres, ni mucho menos más lejos para ver violencia en las calles. Los taxistas de Barcelona y Madrid fueron hace muy poco realmente violentos, pero nadie los llegó a acusar de terrorismo o algo similar.

De todas formas, pienso que no se debe minimizar la importancia de la violencia y que no debería haberla. Es fácil de entender con ejemplos: si se queman coches, se queman tanto de independentistas, como de los que no lo son. La inseguridad provocará siempre problemas económicos, como impacto sobre el turismo y sobre congresos probablemente anulados. Además, lo peor son los daños a las personas, tanto de la policía como de los propios manifestantes.

Sin embargo, no vale con decir que la violencia es mala, lo cual es evidente. También hay que analizar las causas. En países como Chile, que nos puede servir de ejemplo, la precariedad de una buena parte de la población, ha producido una situación de rebelión, que ha sido sofocada de una forma absolutamente desproporcionada. Tan fuera de lugar ha sido la represión de la revuelta, que el presidente ha acabado pidiendo disculpas.

España en general y Catalunya en particular, constituyen una situación muy diferente a la de Chile, pero sentencia del Procés aparte, no se puede decir que en España se tomen en serio las situaciones económicas de los más pobres. Si esto no se va remediando, podemos encontrarnos con que algún día no muy lejano, las situaciones violentas empeoren y no sólo en Catalunya.

No me parece mal que los partidos autodenominados constitucionalistas, cosa que no es el caso de VOX, se preocupen de la unidad de España, pero también creo que, si apelan a la Constitución, les debería preocupar que se cumplan artículos diversos como los referentes a los derechos a la vivienda o al trabajo. Concretamente respecto a la vivienda no se hace casi nada, más allá de las buenas intenciones de Ada Colau, (que no es ni constitucionalista, ni independentista), que quizás hace lo que puede, pero es algo que sobrepasa las competencias municipales, aunque en el caso de Berlín se ha dado un paso importante en el control de los alquileres por parte de su ayuntamiento. Otros países, por ejemplo, Austria son muestra de soluciones al problema de la vivienda en un país capitalista. (Un 21% de la vivienda en Austria es de alquiler social y en Viena un 32% del cual un 22% es de titularidad pública).

Al margen de que la violencia de los manifestantes barceloneses esté mal y aún teniendo en cuenta de que la intervención policial pueda haber sido más o menos adecuada, eso no obsta para examinar con lupa cualquier intervención de mossos o policía nacional que haya podido ser desproporcionada. He visto un vídeo, sobre el cual tengo casi la plena seguridad de que no era falso, en que se golpeaba violentamente a un manifestante en el suelo. Además, el hecho de que cuatro manifestantes hayan perdido un ojo, tampoco puede considerarse una buena noticia. A este respecto, recuerdo que la Generalitat prohibió precisamente por este tipo de motivo el uso de balas de goma, siendo sustituidas por foam, que seguro también hace daño, pero se considera menos peligroso. Es verdad que la policía nacional al depender del Gobierno no está obligada a cumplir las instrucciones de la Generalitat, pero pienso que, por sentido común, como diría Laplace, o seny, (pronunciado señ), como dicen los catalanes, no se deberían usar balas de goma.

De todas formas, acerca de si el independentismo es o no violento, quisiera explicar lo que opino para aquéllos, en especial dirigentes de PP y Ciudadanos, porque para mí los de VOX no cuentan, que se atreven a decir que el independentismo es violento.

Voy a hacer la demostración de la forma siguiente, afirmaré que: “El independentismo es violento”. En matemáticas para ver que algo que se afirma no es cierto, sirve con encontrar lo que se denomina un contraejemplo. Vamos a por él:

En una de las manifestaciones independentistas importantes, una señora desplegó una bandera española. Uno de los presentes se la arrebató. A continuación, un grupo de manifestantes se hizo con la bandera y se la devolvió a su legítima propietaria. ¿Alguien se imagina la probabilidad de que algo similar, pudiera haber ocurrido en la famosa manifestación de Colón en Madrid, si una persona hubiera desplegado una Senyera, (ni siquiera una Estelada)? En ese caso, supongo que no le hubiera dado tiempo a explicar que, si desplegaba esa bandera, era por afirmar que Cataluña, (ahora con ñ), es España. Por supuesto, en las manifestaciones constitucionalistas efectuadas en Catalunya, se hace gran despliegue de banderas españolas y catalanas, pero el motivo es obvio.

2. España:

El señor presidente del Gobierno no quiere hablar con Torra, (obviamente, salvo que “renuncie a Satanás, a sus pompas y a sus obras”). Es una postura explicable bajo el punto de vista electoral, pero poco adecuada, por supuesto a mi juicio, para la ética que se le debería suponer en alguien de un partido de izquierdas. Quizás, ocurre que hace caso a Iván Redondo, buen analista político, si se considera que consiguió hacer ganar las elecciones a García Albiol en Badalona, a base de azuzar la xenofobia. No sé si Redondo es el responsable de la cerrazón de Sánchez en este tema o en la repetición de elecciones en las que el PSOE calculó que mejoraría sus resultados o simplemente que acabaría contando con la abstención de Ciudadanos o PP para poder gobernar, pero opino que están jugando con fuego. No digo que la culpa de la repetición electoral sea exclusivamente del PSOE, pero es poco serio, entre otras cosas, hacer ofertas con caducidad. Conozco un poco como se negocian convenios entre empresas y sindicatos, pero no he visto nunca una estrategia consistente en retirar ofertas. Aunque entiendo que nada es imposible, por lo menos lo considero improbable.

Por otra parte, aunque no comparto la estrategia de Torra, pues, por ejemplo, debería haber sido absolutamente contundente en la condena de la violencia, en lugar de condenarla, pero en un contexto no completamente claro, al fin y al cabo, es el presidente de la Generalitat. Un presidente del Gobierno, debería ponerse al teléfono, aunque no le guste y después no acceda a determinadas peticiones. No lo opino sólo yo, muchos analistas creen lo mismo y en particular Rosa Lluch, la hija de Ernest Lluch, socialista catalán asesinado por ETA, sostiene que su padre hubiera hablado incluso con los que le asesinaron. Rosa también afirma rotundamente que el uso por parte de la derecha del concepto de terrorismo para referirse al conflicto de lo que ahora ocurre en Catalunya, es un insulto para las víctimas auténticas del terrorismo.

3. Cálculo de probabilidades.

Resulta curioso que he mencionado algo de Catalunya y algo sobre España, mezclando un poco de todo y sin decir mucho acerca de por qué he titulado a todo esto “Probabilidades”.

Bueno, ahora voy un poco a hacer este tipo de cálculo, aunque sin pretender usar realmente el método científico, sino como un paradigma para expresar lo que pienso.

Voy a ir calculando probabilidades de asuntos varios:

· Probabilidad de que Puigdemont sea extraditado = 0,1 (es decir, 1 entre 10). No parece que en Bélgica haya un delito equiparable al motivo por el que le reclama la justicia española y con esas penas, pero obviamente me puedo confundir.

· Probabilidad de que el PSOE gane votos apreciables fuera de Catalunya. Difícil de calcular. Pienso que va haber un trasvase de votos desde un Ciudadanos en descomposición que ha querido competir con VOX. Obviamente, es difícil ser más de derechas que VOX y los votos que pierde Ciudadanos se los repartirán entre PP y PSOE. De todas formas, el PSOE también perderá algunos votos a beneficio de Más País e incluso de Unidas Podemos.

· Probabilidad de ganar o perder votos por parte del PSC. Creo que la estrategia Sánchez de ningún indulto, ni beneficio penitenciario a los independentistas condenados, ni hablar con Torra, va a implicar un serio perjuicio electoral para el PSC. Algunos votos del PSC pueden ir a otros partidos de izquierda, incluida ERC, otros quizás vayan a la abstención.

Por otra parte, es irresponsable e implica ser mentiroso, decir que no se van a aplicar ningún tipo de beneficios penitenciarios. La legislación los incluye en determinadas condiciones, que seguro serán aplicables. Respecto al indulto, el problema principal es que los condenados, o al menos la mayoría de ellos, no lo quieren, porque si lo pidieran implicaría que estarían reconociendo su culpabilidad. En cualquier caso, después de que el General Armada condenado a 30 años de prisión, fue indultado a los 5, sobran comentarios.

P.D.: Pese a que Laplace, uno de los fundadores de la teoría de probabilidades, decía que era cosa de sentido común, no siempre es así. Pongo como ejemplo, la denominada Paradoja del Cumpleaños a la que quizás sería mejor llamar simplemente Problema del Cumpleaños. Se trata de calcular cuál es la probabilidad de que en un grupo de N personas, dos cumplan los años el mismo día. Si N = 366 es obvio que la probabilidad es 1, es decir, se sabe con certeza que al menos dos personas van a cumplir años el mismo día. ¿Qué ocurre, por ejemplo, para N = 23? Pues que la probabilidad es algo mayor que 0,5, es decir, que hay más de 50% de probabilidades de que dos personas cumplan años el mismo día. Para N= 60, la probabilidad es mayor que 0,99.

El que no se lo crea, puede buscar en Internet las palabras “Paradoja del Cumpleaños” y verá la forma de calcular esta probabilidad y el motivo.

Si la mente se nos ofusca ante temas como éste, ¿cómo es posible que estemos tan seguros de lo que pensamos en muchos otros aspectos? Desde luego yo dudo de todo lo que he explicado, pero también dudo de los que no dudan nunca.

V.A.