Reproduzco este comentario que aunque ya sabido me parece muy acertado en su contenido y en su forma.

Diario INFORMACIÓN (Alicante) DOMINGO, 23 DE ABRIL, 2017

CORRUPTORES AL FINAL DEL ARCOÍRIS Lucía Márquez

Ciertos acontecimientos judiciales de los últimos días están provocando que en mi interior crezca una sospecha bastante perturbadora. La voy a compartir con vosotros para averiguar si también le estáis dando vueltas al asunto o, por el contrario, es todo un delirio fruto de una bajada de tensión. A ver, sed sinceros, ¿creéis que existe la posibilidad de que los políticos corruptos no se corrompan ellos solos sino que sean sistemáticamente untados por empresarios ávidos de beneficios? Constructoras, concesionarias, grandes consultorías… Ya sabéis, esas entidades colosales y cuyos tentáculos ponzoñosos están bien aferraditos a las instituciones públicas tras décadas y décadas de hacer lo que les da la gana con nuestros recursos. ¿Cómo lo veis? ¿Os parece una hipótesis descabellada? Llamadme paranoica, pero tengo una intuición al respecto.

No sé, yo hasta ahora pensaba que las recalifícaciones de suelos no urbanizables y las adjudicaciones ilegales las llevaban a cabo los cargos públicos por puro vicio. Cada uno tiene sus perversiones, igual puedes ser fetichista de los pies que de las obras con sobrecostes. Otra opción que había considerado era que una nebulosa de maldad Ies empujaba hacia el lado oscuro y les daba maletines con dinero negro a cambio.

Sin embargo, los recientes registros en las sedes de PwC, OHL, Indra, Licuas y Saerco me han abierto la mente. ¡Resulta que quizás las mordidas las entrega alguien Incluso barajo la idea de que para que haya corruptos tiene que haber corruptores. Todo indica también que la existencia de sobornados se produce por la presencia de sobornadores. Y no queda ahí la cosa: hasta me estoy plateando que las comisiones ilegales no se generen de forma mágica al final del arcoíris, sino que señores con nombres, apellidos y coches caros se encargan de que te lleguen. ¿Os habéis quedado de piedra pómez, eh? Normal, si es que hablamos mucho (muchisimo) de los cargos públicos a los que se pilla en asuntos turbios y poco (poquísimo) de quiénes son los misteriosos seres que les han hecho llegar el dinero sucio y los regalos millonarios.

De vez en cuando se detiene a algún mediador, a un «conseguidor» con superávit de gomina, a algún yonki del dinero… Individuos que se pasaron de listos y traicionaron a la gente equivocada o bien juguetes rotos, abandonados por los amigotes de altos vuelos que antaño les cobijaron bajo sus alas protectoras. Paro son cuestiones puntuales, excepciones morbosas. Nada que ver con la cantidad de políticos a los que hemos visto desfilar por los juzgados en estos años.

Pero claro, en este hermoso régimen de derechos y libertades que nos hemos dado a nosotros mismos, resulta mucho más sencillo poner y quitar a políticos corruptos según las necesidades del partido que cuestionar los cimientos podridos de las jerarquías empresariales. Y, de paso, demonizamos el sector público frente a la impoluta iniciativa privada (curiosamente, la misma que colabora en el fango generalizado). Pero claro, no vamos a embarrar la imagen de esas grandes compañías que van haciendo Marca España por el mundo y crean trillones de puestos de trabajo (los fabrican los consejeros delegados con sus propias manos en un garaje y nos los regalan para que podamos comer).

Al fin y al cabo, los concejales van y vienen, pero una oligarquía financiera fetén y bien asentada en el poder es para siempre.

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