Mi amigo Jesús Bejar me mandó un borrador de este artículo. Como le realicé algunas sugerencias, me invitó a ser co-firmante del mismo. Pero compartiendo su totalidad, he de reconocer que realmente Jesús es el inspirador del mismo.

El texto fué publicado como carta al director en EL BERCIAL.COM y puedes acceder para leerla y/o los comentarios que ha tenido:

http://www.elbercial.com/2017/01/17/cartas-al-director-sobre-despidos-trabajadores-lyma/

Hay que oponerse a los despidos de Lyma.

Como nadie parece atreverse a decir que esta boca es mía, vamos a defender algo que no esta muy bien visto. Dando por demostrado (que ya es presuponer) lo que han hecho los 21 trabajadores de Lyma de Getafe despedidos, no creemos que sea merecedor de despido.

Estos hechos muestran un comportamiento rechazable. Pero esto no tiene porque implicar un despido. Una medida tan radical e irreversible que a muchos de ellos los va a dificultar encontrar nuevo trabajo, además del oprobio al que se van a ver sometidos.

Dicen los moralistas: ¡es que son fondos públicos!. Bueno para empezar estos trabajadores no son funcionarios. Su relación laboral se rige por el Estatuto de los Trabajadores como cualquier trabajador del sector privado. Además, el dinero que han cobrado con facturas irregulares (al parecer) es un dinero que está en su convenio y que para cobrarlo tienen que presentar unas facturas como que han hecho ese gasto social. O sea, no han ido a la caja a robar. Por el elevado número de personas implicadas y su persistencia en el tiempo, más parece una práctica de picaresca para añadir unos euros más al salario anual. Tan burda es la manipulación de las facturas que, parece más una práctica consentida que por alguna razón salta ahora.

Y sobre todo ¡Que cinismo!. ¡Que defensores de los públicos se han vuelto algunos!. Cinismo es decir que todo es igual. Lo de Errejon de no ir a la facultad es parecido a la trama organizada por el PP en el caso Gurtel con su tesorero a la cabeza. Es lo mismo que le sises un euro a tu madre en la compra que el que robes miles de millones. Los dice la santa madre iglesia. Robar es robar. Lo mismo un euro que un millón. ¡ah no! Hasta la madre iglesia diferencia entre pecados veniales y mortales.

Seamos serios. En este país la justicia es justicia sobre todo con los pobres. Y algunos de los pobres colaboran con esta injusticia.

En un folleto editado por león Trotsky llamado Su moral y la nuestra[1] viene a señalar, ante los falsos juzgadores morales, que no hay una moral absoluta. Hay una moral de los de arriba como dicen ahora,(la burguesía, los capitalistas..) y una obrera. Y no podemos medir igual a unos que a otros. Es mas fácil defender el orden y la virtud cuando tienes la barriga llena. Cuando tienes trabajo y amasas fortuna. Hemos visto como muchos condenados por corrupción, practicas ilegales o por empobrecer las actas públicas pasaban de un cargo a otro (público o privado) sin solución de continuidad y sin perder su situación de privilegio. Estos trabajadores y trabajadoras van a pasar al paro y a la carencia de recursos para mantener a sus familias. No parece que la falta cometida sea merecedora de tan durísimo castigo.

Vemos cada día en los medios de comunicación a gente que entra en prisión por pequeños delitos mientras los grandes delincuentes se van casi todos de rositas. Vemos además la corrupción legal. Los que no cometen delitos porque han hecho las leyes para poder robar honradamente.

Basta ya de rasgarse las vestiduras. Hay que rechazar lo que han hecho estos trabajadores, hay que ser ejemplarizantes y rechazar y combatir corrupciones y corruptelas pero hay que buscar la forma de que paguen por lo hecho pero no de forma tan desproporcionada y también que puedan tener otra segunda oportunidad.

Y los sindicatos, empezando por el nuestro, deben también reprender a sus afiliados pero también defender otro castigo que no les condene a la más absoluta de la miseria.

Y si a pesar de todos despiden a los trabajadores, espero que no se escape nunca un euro en este Ayuntamiento porque entonces veremos a los inmaculados[2] exigiendo la misma justica para todo el que aparezca vinculado a cualquier elemento similar. Será triste.

José Valentín Ramírez y Jesús Béjar

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