Escrito en 1.996 pero hoy (tristemente) con plena vigencia.

Perdonad la inmodestia pero mi visión era profética. Solo fallo al final cuando digo que las cámaras servirán para perseguir a los trabajadores. No les ha hecho falta, con la ley Mordaza ya no les hace falta. Lo que diga la policía vale, si o si.

“EL NUEVO ORDEN MUNDIAL (Y EL VIEJO)” es el título de uno de los últimos ensayos de Noam Chomsky. Refleja muy bien la situación actual. Hay un nuevo orden mundial que es el de siempre: Viene dado fundamentalmente por el triunfo (mediante la presión económica o la fuerza militar) de las ideas del liberalismo económico. Las grandes multinacionales, en un proceso de acumulación cada vez más pronunciado, necesitan de gobiernos que les permitan y faciliten la máxima obtención de beneficios, generalmente mediante la reducción de impuestos a los capitales y el abaratamiento de los costes sociales.

Estados Unidos hace de gendarme de esta situación imponiendo su voluntad, aparentemente tras la cobertura ética de la defensa de la democracia, los derechos humanos, los mandatos de ONU, la lucha contra el narcotráfico, terrorismo, etc.. Sin embargo, EE.UU. es directamente responsable del mantenimiento de diversos dictadores, de actos de terrorismo internacional, como el propio Departamento de Estado de EE.UU ha publicado con relación la intervención de la CIA en Guatemala (Ver “Diario 16” del 30-6-96) o las clases de Tortura y guerra sucia que el ejercito de EE.UU. imparte a militares de todo el mundo (“El País”, 17 de Septiembre de 1.996. Actividades que, por cierto se suelen financiar recurriendo al narcotráfico. Permanentemente ha apoyado a Israel en su incumplimiento de los Acuerdos de la ONU sobre Palestina.

EE.UU. fue condenado por el Tribunal de La Haya por su injerencia en Nicaragua. Colaboró con la Sudáfrica del Apartheid, etc. etc. La propia “Ley” Helms-Burton ha sido calificada como una auténtica agresión a los derechos internacionales, no sólo de Cuba, sino de los países afectados. En definitiva, el único objetivo político y social de Estados Unidos es la lucha contra los países que desean salirse de su órbita de influencia o simplemente (como el caso de Panamá) mostrar un mínimo gesto de independencia frente a las imposiciones de la Casa Blanca. Las agresiones militares de EE.UU. como los recientes bombardeos a Iraq son los “argumentos” para enseñar cuales serán las consecuencias de enfrentarse a su poder.

El Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial (organismos dependientes de la ONU pero fuera de cualquier control democrático) ofrecen su coartada “técnica” para forzar a los países a adoptar medidas que favorezcan los intereses del capital transnacional: apertura de mercados, mano de obra barata y dócil, privatización de las empresas públicas (para facilitar la colocación de los excedentes de capital), etc..

La guerra del Golfo, las invasiones de Granada y Panamá son muestras claras de la amenaza militar como elemento de disuasión. A los mecanismos militares (que además permiten mantener su producción al poderoso complejo tecnomilitar de EE.UU.) y a la disuasión “técnica” del FMI y el BM, hay que añadir la otra poderosa herramienta con la que cuentan las transnacionales: Los Medios de Comunicación de masas. Siempre dispuestos a defender la excelencia del sistema, a manipular la historia para que los Palestinos parezcan los agresores de los Israelíes, a definir a Sadam Husein como el nuevo Hitler que con un poderoso ejército y dispuesto a conquistar todo Oriente, etc. Una larga lista de manipulaciones preparadas para ganarse las voluntades de la mayoría en apoyo de las tropelías de los más poderosos.

La desaparición de los países del Este, ha servido, y para eso se ha provocado, para cerrar el círculo del sistema: NO HAY ALTERNATIVA AL CAPITALISMO. No es objetivo de este documento demostrar lo erróneo de este planteamiento, pero sí de insistir que desde la caída del Bloque Soviético, los costes militares no se han reconducido hacia bienes sociales. El planeta presenta una desigualdad cada vez mayor. Un pequeño grupo de países acaparan el noventa por ciento de renta del globo. La distancia cada vez es mayor. Un reciente informe de la OMS (Organización Mundial de la Salud) denuncia el crecimiento alarmante de las enfermedades infecciosas en el mundo como consecuencia de la pobreza.

Pero esas desigualdades no solo se dan entre el Norte y el Sur. En el seno de los propios países ricos parece reproducirse el mismo esquema de desigualdades e injusticias, de miseria en cada vez mayores capas de la población. En el propio corazón del imperio, en EE.UU., el incremento del paro, el subempleo, la pobreza, la delincuencia, las enfermedades, la degradación del medio, etc. son alarmantes. El siguiente texto de la citada obra de Noam Chomsky, “El nuevo orden mundial (Y el viejo)” Edit. Critica. 1996. ilustra un poco este aspecto:

A principios de 1.991, antes de que se dejasen sentir los efectos de la recesión de los años de Bush, los expertos indicaron que doce millones de niños del país más rico del mundo, con ventajas incomparables, carecían de alimentos suficientes para alimentarse y sustentar su crecimiento y desarrollo. En la próspera ciudad de Boston se encuentra uno de los centros médicos más prestigiosos del mundo, el City Hospital, que atiende a la población en general. Este centro creó una unidad clínica para atender a los niños desnutridos y, dadas las limitaciones de sus instalaciones, tuvo que seleccionar a sus pacientes, sobre todo en invierno, cuando las familias se enfrentaban a la penosa disyuntiva de tener que elegir entre calefacción o comida.

Según una información reflejada en el Wall Street Journal, en octubre de 1993 la oficina del censo revela que en los Estados Unidos el contingente de personas pobres ha pasado de 1,2 millones de personas a 36,9 millones en el último año, mientras que las carteras de los ricos engordan cada vez más. La renta familiar media era un 13% inferior a la de 1989, y los niveles de pobreza eran los mismos que en los peores momentos de la profunda recesión de principios de los ochenta», antes de los celebrados «años del boom». Los analistas prevén que las tendencias a largo plazo de los indicadores de pobreza «seguirán al alza», con el «deterioro salarial y el naufragio de las prestaciones estatales a los pobres».

En “Viajeros al borde de una América en Crisis” de S. Deneuve y CH. Reeve (Ediciones La Piqueta 1.996) se puede leer:

Un artículo del New York Times publica una encuesta sobre el crecimiento de la pobreza en Estados Unidos. Según datos oficiales el número de bonos de alimentación nunca había sido tan importante. Se dan a aquellas personas cuya renta es inferior al umbral de pobreza» (que corresponde aproximadamente a unas 60.000 pesetas mensuales por persona, y a 100.000 para una familia de tres personas). Hoy, de un total de 250 millones de americanos, 30 millones reciben estos bonos. En 1990 tres millones de “nuevos pobres” se añadieron a los que ya lo eran. El periodista explica cómo «estas cifras indican que la economía se desliza hacia la recesión».

Según los especialistas la distribución de los bonos en los barrios de clases medias es preocupante. Reconocen que esta «middle class» habría perdido un 10% de su renta en el transcurso de los «años Reagan». ¡Vaya mala sorpresa! Parece que en la costa este, cuadros medios muy serios ellos, descubren que sus casas adosadas están vacías y que sus prestaciones al desempleo se han agotado. No han tenido ni tiempo de aprovechar sus tarjetas de crédito plastificadas. No olvidemos que el endeudamiento de las familias norteamericanas al comienzo de los años noventa era del orden de los 4.000 millones de dólares, mientras que la deuda total de los países del tercer mundo era de 1.245 millones de dólares… ¿Qué hace el FMI?. En fin, si en 1970 sólo un 2% de americanos recibía bonos de alimentación, hoy los recibe un 10%. En Connecticut un Estado industrial del este muy golpeado por la crisis el número de personas que recibe bonos de alimentación y prestaciones sociales aumentó, en 1990, un 33%; en el Estado de New Jersey el aumento fue del 17% y en el Estado de New York del 12%.

Un artículo publicado en “Diario 16” (30-6-96) se titula significativamente “La ruin existencia de la clase media americana” donde expone algunos de los “equilibrios”, “recursos” que los americanos deben hacer para llegar a final de mes. Ofrece datos al día de cómo a pesar del incremento de la renta percapita, la mayoría de los ciudadanos son cada día más pobres. “!qué distinto panorama a como lo pintan los “media” en las series “familiares” de la TV.

Vicente Verdú en “El planeta americano” (Premio Anagrama de Ensayo 1.996) expone:

Los americanos aportan menos dinero a Hacienda que los suecos, los ingleses o los españoles, y día tras día los políticos conservadores prometen una reducción mayor. La sociedad se dibuja como un panorama compuesto por una gran riqueza privada acumulada en algunas manos y una creciente ruina en las atenciones públicas. La diferencia entre el 5 % de la población más rica y el 5 % de la población más pobre es un múltiplo de seis en Gran Bretaña, de tres en Suecia. En Estados Unidos el múltiplo es de quince. Un 46 % de la riqueza nacional está en manos del 1 % de los americanos y la concentración no se detiene.

Los ricos son ricos como emperadores, los pobres lo son como parias de Calcuta. No será raro que bajo este sistema se produzca el contraste entre grandes mansiones en el extrarradio y barrios miserables a pocas millas. Anchas autopistas, puentes de peaje para los vehículos privados y deficiencia de autobuses; majestuosos hospitales de pago junto a deficientes hospitales y clínicas públicos. Y recordando censos de Colombia o Brasil, alrededor de medio millón de niños venden cualquier cosa por las calles para procurarse comida o alojamiento, docenas de recién nacidos mueren en los hospitales públicos de Nueva York por falta de una asistencia debida. El gasto público representa el 34 % del PIB en Estados Unidos mientras que es más del 40 % en España. Un 46 % de los niños negros se consideran pobres según el Bureau Centre (1995), y los 27 millones de analfabetos y los 35 millones de desamparados son parte de lo que echa fuera como residuos naturales del mercado libre.

La situación, aunque negativa para los trabajadores, encierra en sí misma diversas contradicciones que permiten intuir que la historia no ha llegado a su fin: Las propias tensiones e intereses opuestos entre los bloques de EE.UU, Japón y la Comunidad Europea. La manipulación de los Medios de Comunicación no puede evitar que cada vez los ciudadanos se den cuenta de que el sistema no tiene alternativas para ellos y ni siquiera en los países “ricos” los ciudadanos tienen asegurado el bienestar. El permanente recorte de los salarios causa una desaceleración de la demanda que pone en crisis el sistema.

En Italia se ha demostrado cómo el poder económico, aliado al gobierno y a los medios de comunicación no son imbatibles. Berlusconi tenía todo ello y sin embargo, no ha logrado ganar las elecciones. Ha sido la coalición “El Olivo” vertebrada en torno a propuestas centro progresistas la que ha ganado.

Tras el 3 de Marzo, el Partido Popular ha comenzado a tomar las primeras medidas serias. Como su predecesor, el PSOE, pronto ha demostrado que una cosa es lo que se dice en campaña electoral y otra lo que se hace en la realidad. Por ejemplo la negativa a profundizar en la aclaración del GAL. Su mensaje de centro se materializa en unas medidas reaccionarias que se aproximan mucho a imitar el sistema americano cuyas consecuencias he expuesto.

En primer lugar un paquete fiscal que opta por discriminar positivamente a las rentas de capital, dando un trato de favor a las plusvalías. Con estas medidas se exime del Impuesto de Sociedades a las empresas familiares. Se autoriza la actualización de balances con un gravamen del 3%.

Precisamente son las plusvalías o incrementos patrimoniales la forma en que se materializan las rentas de capital de los grandes contribuyentes. Al ponerse además un tipo único para todos se beneficia a las rentas más altas y se perjudica, a las más bajas.

El déficit público, pero parece que el déficit público no importa cuando se trata de disminuir los impuestos a los empresarios, a las rentas de capital y a los contribuyentes de altos ingresos.

Durante todo el verano los “expertos” en economía han estado exponiendo su doctrina acerca de la necesaria reducción de salarios y prestaciones sociales. Es francamente insultante, por falso y reiterativo, este mecanismo de los últimos gobiernos de lanzar primero serias amenazas de recortes tremendos a través de técnicos más o menos “neutrales”. Después los políticos en gestos de profunda magnanimidad (electoralismo puro) sólo realizaran los “pequeños” ajustes necesarios….

Así, año tras año, antes con el PSOE y ahora con el PP, con la disculpa de crear empleo (otro gran sarcasmo), se pierde empleo, se recortan los salarios, se recortan los impuestos a los más ricos, se incrementan los impuestos directos y se van recortando los beneficios sociales.

Por mucho que lo hayan firmado CC.OO. y UGT el acuerdo sobre las pensiones es otra vuelta más de tuerca que reducirá las pensiones futuras (Por el procedimiento de alargar los periodos de cómputo y cotización). Y todo sin contar con que se prepararán nuevas medidas.

El nuevo sistema de financiación autonómica va a profundizar en las diferencias entre las regiones más ricas y las más pobres. Pero que no nos sirva de alivio el que Madrid pueda estar en el grupo de las que a priori, pueda salir beneficiada. Es posible que incluso bajen los tipos de IRPF, está en los planes del PP.

El resultado no será mayor bienestar sino profundizar en la política de los recortes presupuestarios con el resultado de nuevas privatizaciones y recortes en los servicios públicos. Nuevamente y ahora en el marco de nuestra Comunidad, unos pocos serán los beneficiados y la mayoría, a la que quizás se nos reduzca uno o dos puntos de IRPF, se nos seguirá apretando la presión fiscal con nuevas tasas, servicios públicos más caros y recortes como el “medicamentazo” que al final el Gobierno del Partido Popular realizará.

Todas esas medidas el PP las anuncia como de “de reactivación económica” Sin embargo, parece que la causa de la desaceleración de la economía se encuentra en la atonía del consumo. No parece que el consumo con esas medidas se vaya a incentivar. Tampoco parece que el incremento de los beneficios empresariales se traduzca ni aquí ni en ningún sitio en mayor bienestar para la población. El “genérese riqueza que a todos llegará..” es una falacia, que parece mentira que todavía “cuele”.

Y todo ello no es sino la continuación “lógica” de la política practicada por el PSOE. Si de algo no puede presumir el PP es de original. Casi todas las medidas adoptadas ya fueron iniciadas y practicadas por el PSOE. Solo o en CyUmpañia

El resultado de la política del PSOE ya se conoce. Es bueno no olvidarlos cuando nos dicen que la política del PSOE ha fracasado. “¿Oiga y usted por qué sigue por el mismo camino?”. Es bueno no olvidarlo cuando dentro de tres años y tras el seguro fracaso del PP en la creación de empleo y ante la pérdida de bienestar social, el PSOE plantee “volver” a aplicar su política.

Sobre este aspecto Juan Francisco Martín Seco (Economista) dice en un artículo publicado en “El Mundo” el 22-6-96 con el título: Las medidas económicas de los halcones:

Resulta, por tanto, una ingenuidad hablar ahora de revolución liberal. La revolución liberal comenzó en este país hace mucho tiempo. ¿Cómo decir adiós a la socialdemocracia, si la socialdemocracia está aún por estrenar en España?. Se puede afirmar que Rato se ha decantado por un modelo netamente liberal, pero resulta disparatado defender que González había intentado conciliar el apoyo a la empresa privada con un sector público fuerte, basado en compañías estatales como Repsol, Telefónica, Endesa y Argentaría. ¿Cómo mantener tal cosa tras el proceso privatizador a que ha sido sometido el sector público estatal? ¿Es que acaso queda algo por privatizar? El PSOE, al igual que ahora el PP, basó toda su estrategia en confiar ciegamente en el sector privado y en el mercado, receló de los mecanismos de intervención y renunció, poco a poco, a casi todos. ¿Acaso ya no recordamos la frase: “La mejor política industrial es la que no existe”?.

La razón de ser de estas puntualizaciones no radica tanto en continuar atacando la política de los distintos gobiernos del PSOE, cuanto en tratar de romper una estrategia que resulta muy peligrosa, la de una política económica que se sucede a sí mismaaunque con distintos actores, que con cinismo se presenta cada vez como nueva y, por tanto, no se hace responsable de los nefastos resultados que generó en la etapa anterior; que mantiene siempre la pretensión de constituirse en su propia alternativa. Y así no hay salida posible. Nunca puede fracasar ni demostrarse lo erróneo de sus planteamientos. Todavía tendremos que oír que los tres millones seiscientos mil parados son el resultado de aplicar políticas socialdemócratas.

Los sindicatos, a pesar del acuerdo sobre pensiones, no descartan movilizaciones. Izquierda Unida ha sugerido la creación de un gran frente de las fuerzas progresistas para parar la ofensiva del gobierno. Incluso ha invitado explícitamente al PSOE, “sin condiciones”.

Creo que el PSOE no estará por la labor de participar en esta operación: Su defensa de Maastrich le pone totalmente en la órbita de lo que el PP está haciendo. Sabe que tendrá enfrente a IU en los asuntos del GAL y la corrupción.

El Partido Popular, una vez tomada La Moncloa, no parece que vaya a colaborar en el esclarecimiento de esos temas. “Debe prepararse su futuro y la reciprocidad”.

En el terreno de las libertades, como era de esperar y aunque el PSOE se lo ha puesto difícil, puede retrocederse más. Su actitud ante la situación del bloqueo de Cuba, las acciones para la expulsión de los inmigrantes, la vuelta a la religión como asignatura oficial, etc.. sus “depuraciones” en las televisiones públicas indican claramente por donde van las tendencias. La colocación de cámaras de vídeo por las calles, hoy con el pretexto de los alborotadores de Jarrai serán utilizadas mañana contra los trabajadores en sus luchas ante los conflictos que una situación actual van a provocar.

JOSÉ RAMÍREZ

José Valentín Ramírez

Getafe

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