La violencia siempre me ha parecido una fuente de reflexión en la que nunca tengo las cosas claras. Los principales movimientos de Liberación del mundo han sido violentos. Incluso, ya que mencionas a Gandhi, en la India operaban en ese país infinidad de movimientos armados que fueron los que hicieron “improductivo” el dominio inglés sobre la India. Ghandi que también había provocado grandes movilizaciones con la “resistencia pasiva” fué quien recoge los resultados de la confluencia de ambas acciones y aparece históricamente como el liberalizador de la India. Por cierto, durante la primera guerra mundial, Ghandi que ya había destacado en Sudáfrica con sus propuestas de no violencia, ayudó al ejercito inglés a reclutar soldados para la guerra.

 

Un problema adicional es: ¿Qué puede considerarse violencia y qué no?, ¿puede la violencia (como la cirugía) aliviar el sufrimiento de los pueblos?.

Por otro lado, ¿Son equiparables violencia personal – violencia social – violencia institucional?. Me detengo en esto último porque creo que es un punto débil de tu reflexión. La respuesta social no debe ser la respuesta individual ni siquiera aunque fuese la respuesta del cien por cien de los individuos. Por ejemplo, aunque el 100 por cien de los ciudadanos diéramos (o quisiéramos dar) dos tortas a quien nos raye el coche.. ninguna ley debe decir que es lícito dar dos leches a quien te raye el coche. Si un padre de una niña que haya sido violada, le abriera las entrañas al violador, aunque toda la sociedad, exculpara a ese padre, la ley no puede fijarse con esos criterios.

Mencionas lo del “No al la Guerra”… que yo compartí y que comparto. Por cierto que dos años después clamábamos (al menos los que no éramos Gandhi

anos) porque alguien interviniera en los Balcanes y parase las matanzas de bosnios a manos de Servíos. Por lo tanto, el no a la guerra yo lo matizaría con el no a qué guerras (y creo que nos pondríamos de acuerdo en cuales).

Una anécdota personal, cuando la guerra del Golfo, un grupo de pacifistas rodemos a cuatro o cinco concejales del PP en Getafe, les dijimos de todo, especialmente “Asesinos!!!”, “Fascistas!!!”, todo “sin violencia” sin embargo, en algún momento “sentí” que estaba obrando violentamente… y sentí una enorme vergüenza (personal), me sentí un energúmeno.

Para terminar y enlazando con lo anterior, una prueba “irrefutable” de las ventajas de la no violencia: Generalmente las personas tanto de carácter fascista, como cuando van a un piquete de huelga general, o a una mani contra la guerra… vibran, “sienten vehementemente” y vibran y sienten que vibran … pero no piensan, no pensamos.. el pensamiento es enemigo de la vibración… es enemigo del sentimiento (“padre hija violada”).. el pensamiento es enemigo de la violencia.

José Valentín Ramírez

Getafe

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