Estos días está habiendo infinidad de actos sobre la república. Participé en uno donde, desde posiciones de Corriente Roja y del POSI se culpaba a la transición, los acuerdos de la Moncloa, etc. de la desastrosa situación actual de la clase trabajadora y su permanente pérdida de derechos. Expresaban que, en la transición se había aceptado incluso la ley de la amnistía, con lo que los crímenes de la dictadura quedaban impunes. Un compañero del POSI dijo además “.. mirad el 25 de Abril en Portugal, donde hicieron una revolución. Las masas tomaron la calle y no hubo derramamiento de sangre. ¿Porque no se hizo aquí?..”

Estos comentarios me sugieren las siguientes reflexiones, en las que voy a pasar por alto que se hacen, en parte, como arma arrojadiza contra el PCE (por extensión a IU) y CCOO por haber “vendido” o “traicionado” a los trabajadores. No voy a analizar ahora si el partido en el que milito, el PCE, lo está haciendo bien o mal. Yo creo que mal y pienso que son nefastas las políticas de CC.OO y sus dirigentes, Antonio Gutierrez (hoy diputado del PSOE) y Fidalgo (¿acabará este en el PP o de asesor de la CEOE?). Pero, durante la transición quien dirigía CCOO era Marcelino Camacho. ¿Es también Marcelino un traidor a la clase obrera?.

Los militantes del PCE y otros partidos de izquierda que lucharon durante el fascismo por traer la democracia. ¿Traicionaron después a la clase obrera?.

Genovés pintó un cuadro que todos tenemos en la memoria: la salida de los presos de la cárcel y el alborozo de sus familiares, camaradas y amigos que los reciben brazos abiertos. ¿Debemos decirle a Genovés que se equivocó, que la amnistía fue algo no querido por la clase obrera o contrario a ella?. Yo creo que no. La amnistía fue uno de los gritos y anhelos más importantes, profundos y solidarios que tuvo la sociedad española (y la izquierda en particular) en aquellos momentos históricos. Venderla ahora como una derrota me parece una manipulación de la memoria “a lo Pio Moa”.

Lo que ocurre es que en aquella época como en cada momento político, todos y cada uno de los movimientos que se producen, giran en torno a las circunstancias y correlación de fuerza de ese momento. Como bien nos enseñó Foucault, el poder sólo es la visualización de las diversas fuerzas que operan en un escenario determinado. En cierto sentido podríamos decir que la expresión “contra-poder” es falsa ya que, en la medida que se ejerce una fuerza, se es parte del poder resultante.

Si consideramos la constitución del 78 como el paradigma resultante de aquella época, en ella encontramos cosas negativas como la monarquía, la negación del derecho de autodeterminación, el papel destacado del ejército y de la iglesia católica, pero también se ganó una democracia parlamentaria y derechos y libertades negados en el franquismo. Cuando las políticas ultra-neoliberales de Solbes y todos sus antecesores tanto del PP como del PSOE, machacan a los trabajadores, reclamamos otra interpretación para esos artículos constitucionales que aluden a la “economía social de mercado”.

El 25 de Abril en Portugal no fue el resultado de la acción revolucionaria de las masas. Fue un golpe militar organizado por mandos del ejército. Portugal atravesaba una situación económica catastrófica con un retraso estructural mayor aún que el de España. El ejército era enviado a luchar apenas sin medios a las colonias: Guinea, Angola, Mozambique … decenas de soldados morían cada año en unas guerras sin sentido. Un grupo de militares organizaron un golpe para acabar con la dictadura, la guerra colonial y traer la democracia. Cuando “Grándola, vila morena..” sonó por la radio, era la señal para sacar las tropas a la calle. En horas, toda la población (“las masas”) estaba con ellos y desbordaron las pretensiones iniciales de sus promotores. Los soldados colocaban en las bocas de sus fusiles, los claveles que les ofrecía el pueblo. La revolución de los Claveles persiguió a los policías fascistas de la PIDE, se nacionalizó la banca y muchas grandes empresas de industrias básicas. Se tomaron muchas medidas progresistas y revolucionarias, cientos de oligarcas huyeron del país… el Partido Comunista Portugués fue parte importante de los primeros gobiernos revolucionarios.

Evidentemente en España no se dieron esas circunstancias. Hasta hoy día, el ejercito es un poder fáctico de la política mas rancia. El primer ganador de las elecciones fue Suárez y el PCE, nunca formó parte del Gobierno. ¿Podría haberse hecho mas?, ¿Se hubiese podido hacer una revolución a la portuguesa?. Creo que no. Pero si no hubiera sido así. ¿cuales serian sus consecuencias en la actualidad?.

Vuelvo a Portugal. En las pasadas elecciones presidenciales el conservador Cavaco Silva ganó ampliamente. Los socialistas (a la derecha de ZP) ocupan la presidencia del gobierno y ya hace muchos años que los bancos fueron reprivatizados y las grandes empresas devueltas a la oligarquía. El PCP y la CDU (especie de Izquierda Unida a la portuguesa) no logran sobrepasar el 7 u 8 por ciento de los votos. El aumento del Bloque de izquierda al 6% de los votos, ha sido muy celebrado por la izquierda española y también por la derecha y los socialistas portugueses, no en vano el Bloque está potenciado por los medios conservadores portugueses para debilitar al PCP y dividir la izquierda.

En Octubre de 1.917, Rusia estaba inmersa en la gran guerra, sus soldados sin repuestos ni alimentos morían a cientos ya sea por los ataques del enemigo, ya por el hambre o el frío. Lenin supo ver muy bien esas circunstancias y centró su programa político en la consecución inmediata de la paz y acabar con el parlamento zarista. Los cañonazos del “AURORA” fueron la señal para que tomaran la calle los soldados y bolcheviques.

Hoy gobierna en Rusia con mayoría absoluta Putín, un autoritario a medio camino entre dictador brutal y neoliberal exacerbado. No estoy seguro de querer ser hoy hijo de la revolución de los claveles y, menos, súbdito de Putín. Pero no dudo que la revolución de Abril como la de Octubre son episodios de la historia del hombre donde se manifiesta la grandeza de la solidaridad y la fraternidad. Muestran como los anhelos de libertad y justicia y la resolución de luchar por ellos, pueden derrotar a cualquier enemigo por invencible que parezca. Es más complejo estudiar como después, sin duda por la corrupción y la falta de respuesta a los problemas de la gente, la clase trabajadora opta por posiciones conservadoras y reaccionarias.

Si desde la izquierda no se cuestiona Abril ni Octubre, no entiendo porqué se cargan todas las culpas del estado actual de las cosas al comportamiento del PCE en la transición. Quizás el reproche debiera de ser a la inversa: ¿que hemos hecho nosotros con aquellos sindicatos de clase? ¿Con las combativas asociaciones de vecinos?, ¿Con las asambleas de fábrica? .. Dejando de lado reproches de uno u otro signo. Creo que lo oportuno es ver que debemos hacer ahora para preparar la transición … hacia la tercera república . . una república socialista.

José Valentín Ramírez

Getafe

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