El Observatorio Español contra la LGBTfobia ha interpuesto la denuncia por “promover un discurso del odio contra las personas LGBT, especialmente contra las personas transgénero”. En concreto denuncian a los obispos de Getafe y Alcalá de Henares por el contenido de la “Carta destinada a los feligreses contra la recientemente aprobada Ley de Identidad y Expresión de Género e Igualdad Social y No Discriminación” que fue aprobada en la Asamblea de la Comunidad de Madrid.

La denuncia se ha interpuesto por “promover un discurso del odio contra las personas LGBT, especialmente las personas transgénero, además de difundir un escrito cuyo contenido fomenta el odio y la discriminación contra las personas debido a su orientación sexual e identidad de género”… “Desde el Observatorio consideramos la carta una grave injerencia en el Estado de Derecho, además de un insulto y una humillación fomentando un discurso del odio que propugna la exclusión social, la discriminación y injusticia contra las personas LGBT, las transexuales en particular”, ha declarado Paco Ramírez, director de STOPLGBTFOBIA.

Aunque pudiera parecer exagerado, la denuncia parece justificada si tenemos en cuenta que el mensaje pastoral de la iglesia sirve de coartada “moral” a grupos de extrema derecha que no dudan en atacar centros de planificación de natalidad, o agredir a personas de los colectivos afectados. Si estos actos ya son graves, la lectura íntegra de la carta muestra que el tema es más grave y que afecta al conjunto de la sociedad. Primero porque lo que afecte al colectivo LGTB en realidad afecta a todos, como cuando se agrede a un indigente, se nos agrede a todos. Pero sobre todo porque la carta es un ataque global a la medicina y al pensamiento científico en general.

Y esto es grave por dos razones fundamentales: Primero por el enorme poder e influencia política que la iglesia ostenta todavía y que se muestra, entre otras cosas, en la imposición de la asignatura de religión (católica), el freno a la eutanasia o a aspectos esenciales de la investigación científica. En segundo lugar, y a consecuencia de lo anterior, deberíamos revisar si se puede confiar a la iglesia la formación de nuestros hijos, y si no es ya momento de revisar si con dinero público debemos seguir apoyando la educación en centros donde se manipulen las ideas sobre la ciencia.

Recordemos que la iglesia no sólo pretende imponer sus criterios en temas “del alma” sino en aspectos como la física, la astronomía, la biología o la medicina. Precisamente la carta pastoral muestra como este pensamiento y pretensión, subyace en el texto de la misma.

Veamos algunos párrafos de la “pastoral”.

Aunque nuestras reflexiones quieren brotar de las enseñanzas de los últimos papas y de otros documentos eclesiales, entendemos que tienen su fundamento en lo que Cicerón llamó “la recta razón, una ley verdadera, conforme a la naturaleza, extendida a todos” (De republica, 3, 22, 33).

Es decir, se recurre a un pensador de hace 2.000 años. ¿No hemos avanzado nada para encontrar un fundamento mejor?. Pero esto es sólo una anécdota. Seguimos:

En el Artículo 4 de la mencionada ley, titulado Reconocimiento del derecho a la identidad de género libremente manifestada, leemos lo siguiente: «Toda persona tiene derecho a construir para sí una autodefinición con respecto a su cuerpo, sexo, género y su orientación sexual. La orientación, sexualidad e identidad de género que cada persona defina para sí es esencial para su personalidad y constituye uno de los aspectos fundamentales de su dignidad y libertad».

Este “supuesto derecho” es una expresión ideológica del legislador que choca frontalmente con la antropología cristiana que ha dado sustento y soporte a lo que se ha venido en llamar civilización cristiana u occidental.

….

Según la antropología cristiana, la persona es creada en la unidad cuerpo-espíritu. El cuerpo no es un simple dato que pueda “ser construido”, no es una prótesis del yo, sino que es la visibilización de la persona. …

Es verdad que los derechos al final son avances de la ideología. Avances que la Iglesia en todas las etapas de la historia ha querido obstaculizar. No entiendo el término de “antropología cristiana”, la disciplina que estudia el comportamiento social del hombre lo debe hacer en todos los aspectos (el religioso también) pero ¿Qué significa antropología cristiana?.. La que sólo estudia a las sociedades cristianas o, lo peor y me temo que así se aplica aquí: la distorsión de la ciencia para adaptarla a los principios cristianos. De cualquier forma, podemos decir claramente que los estadios actuales de la “civilización occidental” sólo han sido posibles, en la medida que en las distintas etapas históricas, hemos podido desprendernos de las imposiciones de la iglesia… No creo necesario abundar en esto por su evidencia.

Por otra parte, la diferencia sexual varón-mujer es otro principio de la antropología adecuada que, derivando de la teología de la creación, está profundamente enraizado también en la experiencia humana. El varón y la mujer son iguales en su dignidad de personas. Por eso, la diferencia sexual no se puede traducir como desigualdad. Todo lo contrario. La diferencia sexual es riqueza de humanidad y responde a la vocación al amor, a la reciprocidad mutua.

Es curiosa, y paradójica, esta mención a la igualdad hombre mujer. ! Como si la ley lo pusiera en duda! No parece la iglesia católica ser la más apropiada para hablar de igualdad, sólo hay que ver el papel que en su seno ocupan hombres y mujeres y el papel que, así mismo, expresan a menudo sobre los papeles hombre – mujer, en el conjunto de la sociedad.

La diferencia sexual es llamada a la unión amorosa, a la complementariedad y a la procreación como fruto de la colaboración con Dios en el acto conyugal propio del matrimonio.

La herida del pecado original (Cf. Charitas in veritate, 34) y de los propios pecados, de la que deriva la concupiscencia, se manifiesta en la relación distorsionada de los dinamismos físicos, psíquicos y espirituales de la propia persona. Por eso otro de los principios de la antropología cristiana es la necesidad de la redención del cuerpo o del corazón. Este dato, desconocido por la cultura dominante secularizada, provoca la no comprensión plena de la persona. La Iglesia Católica sabe por la Revelación y la propia experiencia acumulada en la Tradición que, además de afirmar la unidad en el ser (unión substancial cuerpo-espíritu), es necesario alcanzar la unidad en el obrar (la integración en el acto libre de los dinamismos físicos-psíquicos-espirituales del obrar humano).

Bueno ya vemos que la cultura dominante “desconoce el dato” que la antropología cristiana conoce perfectamente…. por “revelación”…

«La aceptación del propio cuerpo como don de Dios es necesaria para acoger y aceptar el mundo entero como regalo del Padre y casa común, mientras una lógica de dominio sobre el propio cuerpo se transforma en una lógica a veces sutil de dominio sobre la creación”

Esta última referencia al dominio sobre la creación es uno de los de mayor relevancia tradicional de la iglesia. El hombre no puede alterar lo que Dios ha creado.

Cuando las premisas son falsas, la lógica lleva irremediablemente al absurdo. La ley que ha permitido la redefinición del matrimonio abrió la puerta a que cualquier combinación afectiva pueda terminar, con el tiempo, siendo reconocida como matrimonio. Lo mismo va a suceder con estas leyes: con el tiempo se podrá exigir el presunto derecho a cualquier modificación corporal “a la carta”, por arbitraria que sea.

Este punto parece que la ley abre la puerta a que podamos querer tener dos cabezas o cuatro piernas… yo me pido cuatro manos para escribir más rápido…

En los presupuestos que justifican esta ley, el legislador se muestra heredero de la ideología de género que, con pretensiones científicas, supone un rechazo total de la teología de la creación y de la redención. En la base de esta ideología está la diferencia pretendida entre sexo y género, de tal manera que el primero es considerado pura biología y el otro, un “constructo cultural y social”. Inspirada en la filosofía constructivista, la ideología de género pretende la “deconstrucción” del género asignado por la cultura y la sociedad. ….

…. Lo nuevo que ya despunta en esta ley es un cóctel o mezcla del marxismo freudiano y del liberalismo individualista que nos quiere conducir, en definitiva, a lo que recientemente se ha venido en llamar tecno-nihilismo. Se trata de la sumisión de las personas por un poder totalitario que, en nombre de la libertad, pretende abolir cualquier norma moral que impida el imperio de la libertad absoluta de la técnica.

Insistentemente se habla de pretensiones científicas contraponiéndolas a la teología de la creación. El tratamiento es tal que parece que lo científico es sacar a la virgen para que llueva y no las distintas técnicas de provocación de lluvia. ¡Invoquemos a la Virgen para que llueva! ¡Abajo los meteorólogos!

A tenor de lo que venimos diciendo, sería un error metodológico considerar el contenido de esta ley como algo separado del proyecto de ingeniería social que se viene propiciando en España y globalmente. Este apartado de la así llamada transexualidad ha de ser contemplado en el contexto más amplio de un proyecto global planificado, científica y sistemáticamente, contra el orden de la creación y de la redención. Como afirma el Papa Benedicto XVI, «el libro de la naturaleza es uno e indivisible»; el Papa Francisco desarrolla el mismo concepto en Laudato Si’ con la expresión «ecología integral»; lo mismo hizo el Papa San Juan Pablo II al hablar de la “ecología humana” en Centesimus annus (nn. 37-39). Sin embargo, todos tendemos a mirar la realidad atomizadamente -y así se procura que suceda desde el poder-, como si unas cosas no tuvieran relación con otras, como si todo fuera casual, como si el mal no estuviese organizado.

Para ello conviene contemplar en su conjunto las distintas piezas del puzle: Injusticia social (con la síntesis del marxismo y el liberalismo), ecología idolátrica y fragmentada, anticoncepción, esterilización, aborto, “amor romántico”, divorcio, “amor libre”, técnicas de reproducción asistida, ‘pornificación’ de las relaciones personales y de la cultura, sexualidad sin verdad, usurpación deliberada de la filiación natural de los niños, manipulación hormonal/amputación y extirpación de órganos sanos/reasignación de la identidad personal, eutanasia y suicidio asistido, manipulación de embriones, “poliamor”, realidad virtual sustitutiva, etc., son sólo una parte de los escalones, programados, científica y sistemáticamente, en orden a la deconstrucción de la “identidad-misión”, querida por Dios para el ser humano: en su unidad sustancial cuerpo-espíritu, en la diferencia varón-mujer, en la llamada a la comunión con el prójimo y en la vocación a adorar y amar, sobre todas las cosas, a la Santísima Trinidad.

Como vemos al final no es un alegato contra la transexualidad sino una batalla global contra el avance científico y social… todo está conectado (y permitido)… y juntan los avances científicos y la pornografía… no olvidemos esa referencia a la injusticia social como conjunción del marxismo y el libertarismo. Aunque se pone “liberalismo” es clara la aceptación del liberalismo por parte de la iglesia y no del pensamiento libertario. Por último ya vemos que la solución a los males de la sociedad no es el tripartito … sino la Santísima Trinidad.

No es éste el momento para analizar los aspectos concretos referidos a la así llamada transexualidad o la llamada «disforia de género». Lo dejamos para poder profundizarlo en otro momento. Nuestra pretensión ahora es simplemente destacar el carácter ideológico de esta ley y llamar la atención sobre su gravedad y carácter injusto.

Como era de suponer, este pensamiento ideológico y totalitario se introduce en el campo educativo y sanitario. Como ya indicamos en otro momento, el vehículo en el campo de la educación son los Estándares de Educación Sexual para Europa promovidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y que afecta a los niños desde la escuela infantil hasta el bachillerato.

Parece que tenemos que esperar a que profundicen más.. parece que ni los criterios de la OMS son válidos para la iglesia.

La lectura del siguiente párrafo me incitó a la lectura completa de la ley. Y no hay un solo punto que atente a la libertad religiosa… salvo que la libertad religiosa se entienda por libertad para atacar o discriminar a los homosexuales o transexuales. Invito a la lectura de la misma especialmente los títulos finales que hablan de las infracciones y sanciones. Lo que me parece gravísimo es que como afecta a no sé qué mandamientos afecta… no obliga a su cumplimiento.

Un último aspecto a considerar respecto a esta ley es su intromisión en lo que afecta a la libertad de conciencia y a la libertad religiosa, bien entendidas a la luz de la Palabra de Dios. Con las sanciones de carácter administrativo y económico presentes en esta ley se da otra vuelta de tuerca para amordazar a los que piensen diferente y a los que quieran libremente expresar sus convicciones nacidas de una conciencia moral rectamente formada y de la necesidad de dar testimonio de las verdades que nacen de la fe y de la religión. El paso que se da en esta ley no es un paso en la buena dirección para la libertad religiosa, y presagia otros horizontes más oscuros.

Simplemente conviene aquí recordar que una sociedad crece de manera sana cuando se respeta la libertad religiosa. Ésta es como un termómetro que verifica la salud social y el cuidado de la justicia y el bien común. La ««Ley de Identidad y Expresión de Género e Igualdad Social y No Discriminación de la Comunidad de Madrid» es una ley sustancialmente inicua que regula graves atentados contra el quinto mandamiento de la Ley de Dios, y, en su caso, los facilita respecto al sexto y noveno mandamientos. Se trata, en su esencia, de una ley injusta y, por tanto, a nadie obliga en conciencia.

En el siguiente párrafo vemos que vuelve a pedir el liderazgo político y por lo tanto poner la ley al servicio de la Iglesia y no de las personas.

En nuestra preocupación pastoral está el cuidado de todas las familias, el afán de contribuir al bien común favoreciendo el liderazgo de los católicos también en el ámbito político.

Precisamente, yo creo y defenderé el derecho de la Iglesia a decir a sus fieles lo que deben o pueden hacer a tenor de sus doctrinas. Entiendo que le diga “no abortéis”, “no cambies de sexo” pero no comparto que pretendan juzgar las leyes a tenor de las sintonías a sus principios religiosos… y en pleno siglo XXI siguen pretendiendo que “la tierra no se mueve…”

Me permito una reflexión final, una incomprensión… Es curioso que carguen contra las intervenciones médicas de sexo como alteración del cuerpo “dado por Dios” y no denuncien las clínicas de cirugía estética … que hacen lo mismo pero por banalidad… pero más en serio pienso que la iglesia debía centrarse más en lo espiritual … y esa “aceptación de lo dado por Dios” por qué se refiere al pene o vagina y no al “sentir sexual de la persona”… en realidad de lo que estamos hablando es de que “Dios le ha dado un sentido masculino o femenino a un individuo” … ¿Por qué no adaptar el cuerpo a ese sentimiento-vivencia recibido por Dios?”…

“Estos romanos están locos… “

La carta puede verse en:

http://www.elmundo.es/madrid/2016/03/23/56f28c4e268e3e2a738b466a.html

La Ley puede verse en:

http://www.asambleamadrid.es/BOAM/BOAM_10_00051.pdf

José Valentín Ramírez

Getafe

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