Hace unos meses se realizó un encuentro de antiguos alumnos de los Salesianos. Estoy hablando de la “básica” allá por ¿1.961-1.963?

Me puse a escribir algunos recuerdos ….

Mi anecdotario Salesiano.

Puro Chile

He conseguido muchas veces sorprender a mis amigos chilenos… en cuanto tenía posibilidad, les cantaba (letra y música) el himno de Chile.

Puro Chile es tu cielo azulado,

Puras brisas te cruzan también,

Y tu campo de flores bordado,

Es la copia feliz del Edén.

Majestuosa es la blanca montaña,

Que te dio por baluarte el Señor,

Y ese mar que tranquilo te baña,

Te promete un futuro esplendor.

…..

El origen de tan extraña habilidad está en los Salesianos… no recuerdo si fue en 1.961 o 1.962, el caso es que estaba prevista la visita de un alto miembro de la comunidad salesiana procedente de Chile.

En las pistas de baloncesto próxima a la zona de los internos, se formaba la clase, durante una o dos semanas (supongo que hasta que lo aprendimos), ensayamos una y otra vez el himno de Chile…

No recuerdo el hecho, con cabreo, la verdad es que todos mis recuerdos salesianos son positivos, quizás esos ensayos nos libraban de alguna actividad “plasta”.

No recuerdo el hecho con cabreo… lo que sí recuerdo perfectamente es

Puro Chile es tu cielo azulado,

Puras brisas te cruzan también,

Y tu campo de flores bordado,

Es la copia feliz del Edén.

Majestuosa es la blanca montaña,

Que te dio por baluarte el Señor,

¡Con música y todo!

José Valentín Ramírez Castanedo

Mi recuerdo más negativo

Soy agnóstico, mi amigo Abel me dice que “ya puesto ¿Por qué no ateo?”…

El problema es que no se. Así como suena, y en toda la integridad de las palabras: NO SÉ. Pero hay algo más: todos mis contactos con la religión han sido positivos. Mi paso por los salesianos, después por los franciscanos y con los jesuitas (ICADE).

De todos ellos no guardo ningún mal recuerdo, sino el agradecimiento por la formación recibida. Mi respeto a mis profesores y compañeros practicantes, no me permite su negación.

Mi recuerdo más negativo de los salesianos…. No es de los salesianos, sino mío.

1.961… los sábados o los domingos, no recuerdo bien, en el cine del colegio se proyectaban películas (blanco y negro, por supuesto), incluso, a veces, filminas con historias de las misiones o cosas así, estás sí en color o coloreadas y con sonido adjunto.

Yo vivía en Vallecas, era un barrio humilde, sin calles asfaltadas, vamos que yo decía que vivía en Pacífico. Hoy, en cuanto puedo, presumo de Vallekano, aunque ahora vivo en Getafe.

Un día invité a un amigo al cine, cogimos “el 24” y nos dispusimos a entrar, pero resulta que los no alumnos tenían que pagar algo, no recuerdo cuanto, me imagino que una o dos pesetas…

Bueno no teníamos ni un céntimo, así que yo entré y él se quedó dos horas esperándome en la puerta… cuando salí me preguntó ¿Qué tal?.. Bien muy bien… y nos fuimos andando hasta Vallecas.. Méndez Álvaro, colchones Flex y Entrevías…

Sinceramente, no en ese momento sino después… no sé si a los veinte años o a los treinta, pero cada vez que recuerdo ese hecho, siento una vergüenza que me estremece todo el cuerpo… aún ahora cuando escribo esto… aquí está otra vez, la bola en la garganta. ¡!Deje a mi amigo en la puerta!!, ¡dos horas! Y toma “dientes largos” “Bien, muy bien”… y ahora a volver andando.

Sé que he cometido muchos errores en mi vida… pero este es el hecho del que me siento más avergonzado. … Quizás no sea tan malo.

José Valentín Ramírez Castanedo

A este comentario algunos compañeros de los Salesianos me contestaron lo siguiente:

Pepe E.

Hola José Valentín.

Sigo el ejemplo de Bernabé con otros recuerdos publicados en este foro y entro en diálogo aquí. En efecto, ahora que tenemos más tiempo para recordar, surgen también malos recuerdos. Yo me doy cuenta de errores, actos fallidos, etc., y me entran ganas de pedir perdón a mucha gente (incluidos algunos de vosotros, en el cole). Casi diría que me martirizan algunos recuerdos y parece que uno, a cierta edad y para ser relativamente feliz, ha de tener buena salud y mala memoria…

En vez de pedir a la tierra que me trague, prefiero creer que esto le pasa a muchas personas y que hemos de darnos por perdonados unos por otros. Somos humanos en toda la extensión del término. Si incomodé a alguno de vosotros alguna vez, pido perdón porque se da el caso de que, cuando me acuerdo, me duele, desazona, avergüenza, haber sido injusto, desleal, presuntuoso…

No, no es que a esta edad nuestra seamos ya perfectos, que obviamente no; pero nos damos más cuenta de las cosas. En aquella pubertad estábamos todavía haciéndonos y quizá no todos sabíamos reaccionar debidamente ante imprevistos, o teníamos el sentido común igual de desarrollado. Recuerdo que hasta hubo peleas entre unos y otros, y confío en que las hayamos olvidado.

Por otra parte, el colegio parecía premiar a los más dóciles, a los que sacaban mejores notas… Pero había otros valores cardinales, mejor orientados a la convivencia posterior, a la vida que nos esperaba. Sí, tengo cariño al colegio; pero la verdad es que quizá se podían haber hecho las cosas mejor en aquella época en la enseñanza (bueno, y en esta época). Ya me estoy enrollando. Pues eso: nosotros no éramos perfectos, pero el colegio también resultaba en alguna medida perfectible, creo yo.

Tratemos de que los malos recuerdos no nos incomoden mucho la existencia, pero la verdad es que esto tuyo no tiene mayor importancia y el otro muchacho seguramente no lo recuerda. Abrazo de Pepe.

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