Durante una época del 2.005 me propuse comentar todos los días en mi blog de La Comunidad del País. Esta es uno de ellos.

no son okupas, son delincuentes gitanos

Esta semana ha trascendido una noticia que pone los pelos de punta. Durante más de diez días, y la cosa sigue, un grupo de gitanos ha expulsado de sus casas a más de veinte familias de Jun, un pueblo de 2.350 habitantes próximo a Granada. Desde entonces, medio centenar de familias gitanas ha ocupado, y viven en ellas, cincuenta viviendas de la cuales, al menos en una veintena, han expulsado por la fuerza y mediante amenazas de muerte a sus moradores. El resto estaban vacías y pendiente de ser usadas por jóvenes a los que se les había asignado. Y esto lleva más de diez días. Incluso se atreven a debatir con el alcalde diciendo es que usted tiene una casa de cien millones y nosotros no tenemos casa. Ya se han oído en otras situaciones de violencia gitana (ejercida por miembros de esa etnia) expresiones parecidas “yo lo que quiero es que me den una casa”. !Toma! y a mí. Llevo más de treinta años cotizando a hacienda y pagando mis impuestos y tengo dos hijos en mi casa porque no pueden comprar una. Pero ni insinúo que les den una casa ni les invito a tomarla por la fuerza.

Parece que como no les dan la casa, la toman por la fuerza. Y ya llevan diez días y aquí parece que nadie hace nada. Confío en que finalmente sean devueltas las casas a sus legítimos moradores. Aunque a lo peor, un grupo de esos violentos gitanos, saque la tajada de quedarse en algunas de ellas. Quizás aquellas que estaban destinadas a los jóvenes de la localidad que tendrán que esperar a mejor ocasión.

Todo ello me parece gravísimo y sé que puede haber matices y sobre todo sombras ya que la noticia ha sido ofrecida por los medios de prensa con una cierta ambigüedad y falta de datos. Incluso si se visita la excelente web del Ayuntamiento de Jun (www.ayuntamientojun.org ) no se dispone de ni una sola palabra de estos sucesos (y tiene secciones de reseñas de prensa sobre el pueblo).

Y sobre todo, las noticias han sido ofrecidas con manipulación de conceptos. Se ha utilizado la palabra “okupas” con K para definir la acción. Los okupas que yo conozco son jóvenes que ocupan fábricas y naves abandonadas que arreglan para hacer centros de cultura y convivencia y para protestar, entre otras cosas, por la situación de la vivienda en España y su inaccesibilidad a los más desfavorecidos. Pero nunca, nunca ha expulsado a nadie de sus viviendas (ya sea en propiedad o alquiler). Aquí no hay okupas, hay delincuentes gitanos organizados y armados. Por lo tanto, no se debe equiparar esta acción de Jun con ningún grupo oKupa. No se puede aprovechar esto para desprestigiar el movimiento okupa que siempre ha actuado sobre naves y locales vacíos (de moradores y/o de trabajadores).

Me parece indicativo también los pocos (yo no he visto ninguno) editoriales o comentarios sobre este hecho y me parece más importante que el comienzo del debate del Estatut o el nacimiento de Leonor. Me parece un derecho fundamental básico el respeto a la integridad del hogar de las familias. El tema es espinoso y parece que los intelectuales políticos de este país no se quieren “mojar”. ¿A quién criticar?.. A unas fuerzas de orden público que no actúan cuando las víctimas son humildes. A los jueces que no son capaces de ordenar el desalojo porque las víctimas son humildes.

Es un sarcasmo que los primeros digan no podemos violar la integridad de domicilio sin mandato judicial. Los segundos dicen, para emitir un mandato, necesito datos. Si estas personas hubiesen entrado en la vivienda de Emilio Botín o Manuel Chaves, ¿cuantos minutos hubiese tardado la policía en expulsarlos?. Tres, cuatro minutos… lo que dura una llamada telefónica aquí ya llevan más de diez días…Es indignante, el estado de derecho sólo es aplicable a los ricos, a los pobres que se las apañen ellos. Y la cosa sigue. ¿Criticar a los gitanos? No, que eso es racismo.

Yo creo sinceramente que racismo es meter la cabeza debajo del ala, pues significa que no se está dispuesto a buscar soluciones y por lo tanto, los problemas se enquistará y los ciudadanos de a pié seguirán percibiendo que gitano es igual a problema y delincuencia. Y evidentemente, esa ecuación es injusta. Pero corresponden a los propios líderes gitanos y a los organismos que luchan contra el racismo, ser los primeros en denunciar y combatir estos actos. Deberían ser los gitanos los primeros en ayudar a las fuerzas de orden público a combatir a los delincuentes que hay en sus comunidades y no recibir a la policía a pedradas. Mientras no sean ellos los primeros en la defensa del orden y la lucha contra la delincuencia y del respeto a los bienes públicos y privados, no tienen legitimidad para pedir que las gentes que sufren en sus bolsos y sus carnes las agresiones de gitanos, no sean racistas. Si los poderes públicos, si los patriarcas gitanos y las ONG´s no distinguen entre unos gitanos y otros (entre los que delinquen y los que nó) y no obran en consecuencia, no pueden pedir al resto de los ciudadanos que vean la diferencia.

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