Billy Elliot me parece una de las películas más bellas que he visto. Creo que ofrece además un amplio abanico de situaciones que ayudan a reflexionar sobre la naturaleza humana. Para mí, el momento que más me impactó, fue cuando su padre, un rudo minero que está soportando aquellas huelgas mineras de Gran Bretaña contra Margaret Thatcher (1984-1985) y que quería que su hijo fuera boxeador, descubre que su hijo lo que quiere es estudiar Ballet. Cuando, finalmente, asume lo que quiere su hijo realmente, para poderle pagar los estudios, rompe la huelga y se incorpora al trabajo. Desde la ventana del autobús que le introduce en la explotación contempla como la gente le llama traidor y esquirol. La película tiene la virtud de presentarnos al padre de Billy como un hombre bueno, alguien que renuncia a sus creencias personales, renuncia sus ideas políticas, renuncia los planes que había hecho para Billy. Todo por conseguir la felicidad de su hijo. Y le llaman cobarde.

Me contaba una compañera que había estado montón de meses acampada en la puerta de un banco para intentar la dación de pago de una hipoteca, que, cuando finalmente llegó a un acuerdo para el pago al banco, algunas personas le habían dado la espalda y la habían dicho que era una “rajada”. Esas personas, que ya no podían hacerse fotos con ella a la puerta del banco, no entendían que, precisamente lo que se quería era ganar el derecho a negociar y obtener la posibilidad de un plan de pagos al que pudiera hacer frente. (Y lo consiguió).

Los trabajadores y trabajadoras de Coca-Cola no están luchando para que vayan personas a su campamento a hacerse una foto, la gente Coca-Cola no quiere dar clases de marxismo, ni de sindicalismo, la gente Coca-Cola lo que quiere es conservar sus puestos de trabajo (en una sociedad donde el trabajo parece un privilegio y no en un derecho). Cuando trabajadores o trabajadoras de Coca-Cola, no puedan aguantar más y lleguen a un acuerdo de prejubilación, o para incorporarse en otras provincias, o para recibir simplemente una indemnización que consideren justa, algunos les llamaran “traidores” o “rajados” porque después de año y medio de acampada no han seguido “hasta el final”. No tienen en cuenta que esos trabajadores se han ganado el derecho a decidir cuándo y cómo han conseguido un objetivo aceptable.

Estos días “las redes”, los twitter (¿Cómo podría yo expresar esto en 140 caracteres?), los Facebook, Whatsapp o Telegram de comentarios contra Tsipras: “rajao”, traidor al pueblo griego (el bueno era Varufakis). Decepción. Y dicho desde las cafeterías de Madrid centro, traidor no sólo al pueblo griego sino a la revolución del mundo mundial. ¡qué pena ahora que estábamos tan cerca de vencer a la bestia, el tipo se viene abajo!.

¿De verdad pensábamos que Grecia iba a vencer a Alemania o al FMI y los iba a poner temblorosos a sus pies?.

Pero Grecia se estaba acercando a un colapso integral, carestía, cajeros vacios, cajas vacías. ¿Cómo pagar las pensiones? ¿legalizando los billetes de Monopoly?.

Esta vez la revolución mundial tendrá que esperar… pero Tsipras, se ha enfrentado a la bestia, ha convocado al pueblo y el OXI no era “Viva la Revolución” sino “no aceptes su propuesta y sigue negociando. En sus discursos Tsipras siempre expresó que necesitaba un “OXI” fuerte para usar como arma de negociación con el fin de lograr un mejor trato. Y eso ha hecho y muy bien. Porque ha conseguido cosas muy importantes para Grecia… ha aceptado tomar medidas dolorosas pero no tanto como quería la Troika. Y en los próximos tiempos veremos cómo los recortes se aplican “también a los de arriba” cosa que no somos capaces de hacer en España. Somos muy revolucionarios hasta que llegamos a concejal y entonces ¿Dónde está mi nomina?. Somos muy revolucionarios, pero la revolución se hace como yo diga sino no se hace. Nos olvidamos de cuantas veces hemos valorado muy positivamente un convenio cuando, dejando atrás nuestros 15 puntos, hemos “arrancado” el IPC+0,5. Pero en Grecia eso no vale. Tenía que ser el Todo o el Nada. Qué poco dura la confianza. Estamos todo el día descalificando a “los Medios” y enseguida retuiteamos sus mensajes: ¡Tsipras derrotado!.

Veremos dentro de un año o dos, como responde el pueblo griego a Tsipras. De momento, ha mostrado el camino de la democracia frente a la imposición FMI, ha desenmascarado a la troica. (Si no estaba claro a quien sirven). No los ha vencido pero ha sacado más “pelas” para su pueblo.. que sigue vivo.. que sigue en predisposición de seguir luchando, que no tiene a Hamelin como primer ministro… sino a una persona honesta y valiente en la que pueden confiar. Aunque eso sí, siempre puede venir “un revolucionario” y romper Syriza.

José Valentín Ramírez

Getafe

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