La acusación de antisemitismo como mecanismo para acallar voces críticas con Israel es una conocida estrategia de los lobbies proisraelíes en el mundo. En una noticia publicada el 6 de enero de 2015, El País recoge una información en la que se acusa a varias entidades públicas y privadas dedicadas a la solidaridad con el pueblo palestino de haber organizado un congreso antisemita con financiación del Ministerio de Exteriores, basándose en un informe redactado por el Centro Simón Wiesenthal.

En 2013, este centro con sede en Estados Unidos situó al caricaturista brasileño Carlos Latuff en tercera posición de un seudo-ranking de antisemitas. Muchas personas, incluyendo el historiador argentino judío Ruben Kotner, salieron en defensa del dibujante. De tal forma que la difamación no cumplió sus oscuras intenciones. No desacreditó la denuncia de las políticas criminales de Israel que Latuff realiza en sus viñetas humorísticas, ni silenció la pluma del artista.

Acostumbrado a este tipo de conducta, el Centro Simón Wiesenthal no ha tenido reparo en acusar esta vez al Ministerio de Exteriores español de financiar actividades antisemitas. Según este centro propagandístico, los supuestos artífices de la infamia no eran nada menos que el Fondo Andaluz de Municipios para la Solidaridad Internacional (FAMSI), la ONG andaluza Al-Quds Andalucía y la ONG Sodepaz en la Universidad Autónoma de Madrid.

Ver información completa en: http://www.lamarea.com/2015/01/11/informar-o-difamar-la-responsabilidad-de-la-prensa/

José Valentín Ramírez

Getafe

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