En primer lugar pedir disculpas a los compañeros y compañeras de IU por no haber intervenido en su defensa. Había hecho un voto de silencio (que finalmente rompí) por eso no dije nada cuando una persona expresó que Izquierda Unida debía ser expulsada. No quiero detenerme en los detalles, porque el asunto tampoco merece mayor protagonismo y fue totalmente ignorado por la asamblea. Simplemente expresar que Izquierda Unida tiene todo el derecho a estar en Ganemos y Ganemos estaría cojo sin Izquierda Unida.

Tras este comentario que me sentía obligado a hacer, no quiere entrar en las valoraciones políticas de la asamblea, sino en algunos aspectos técnicos en la idea de proponer ideas de mejora para futuras asambleas.

1/ Uno de los aspectos que restaban fluidez al debate era que el micrófono debía viajar de un logar a otro de la sala. Quizás fuera mejor idea que se fuese mencionando quien tiene la palabra y el siguiente turno para que las intervenciones se realicen “desde la presidencia” y cara a la asamblea. Es decir la gente pasa por “la presidencia” y el micrófono no se mueve.

2/ No se debería hacer la lectura de las actas en la asamblea. Las actas se deben facilitar previamente en internet y a las listas de distribución. Para aquellas personas que, en cuanto Ganemos no tenga sede, no tengan internet (en realidad en todos los centros cívicos hay puntos de acceso) se llevarán dos o tres copias de las actas para que puedan ser leídas antes de la asamblea. Hay que dejar claro que cuando se aprueba un acta lo que se aprueba son los acuerdos adoptados. Los textos de los comentarios expresados en las actas se ponen como detalle de los debates habidos pero no suponen acuerdos sólo puntos de vista expresados en la asamblea. En este sentido, todas las personas que crean que las actas no reflejan bien su intervención, pueden enviar un texto complementario que se añadirá al acta como anexo. No se permiten comentarios adicionales que no se hubieran realizado en la asamblea.

3/ En la asamblea se produzco una votación, en la que afortunadamente el resultado fue valido (valoro la mecánica, no el resultado concreto). Recuerdo la votación: Hay dos propuestas: A/ Hacer una única comisión de Manifiesto y B/ Hacer tres comisiones. El resultado fue 86 a favor de la propuesta A, 25 a favor de la propuesta B y 3 abstenciones (posiblemente hubo personas que no levantaron la mano en ninguna opción). La primera cuestión es: Si en lugar de 86 votos hubiera habido 83 el porcentaje de la opción A sería por debajo del 75%. Entonces ¿Qué se hace?. La opción B, obviamente no. ¿No hacer nada?. Si la votación es entre hacer y no hacer algo. ¿Nos parece democrático que se haga la voluntad de 25 más que la de 83?. Para los que quieran bloquear la actividad les parecerá fabuloso. Hay un tema complementario y es el método de contar las abstenciones. Por ejemplo con los mismos resultados y tres abstenciones más, tampoco hubiese salido el 75%. Sin embargo, si las abstenciones se consideran “neutras” entonces incluso con 75 votos a favor de una opción (frente a los 25) la proporción es válida. Es por lo tanto muy importante aclarar este aspecto.

Para muchos la respuesta está en el consenso. ¡Hay que buscar el consenso!. Esta muy bien eso, pero es muy clara la dificultad de llegar a consensos en las asambleas ya que cada intervención suele limitarse a exponer su posición y argumentos de la misma. Es muy difícil llegar a consensos en asambleas sobre todo mientras las mismas tengan muchos temas a tratar. Por lo general, en las asambleas hay intervenciones y no debates a fondo de los temas. Los consensos son más fáciles en las comisiones de trabajo donde se discute “sin la presión del voto” y mirando todos los aspectos de cada cuestión.

En mi opinión, hay que revisar el tema de la proporción y aprobar solo la votación “cualificada” para cambios muy importantes como estatutos o temas no incluidos en el orden del día. Me parece más interesante abordar garantías de carácter numérico como que 30 personas no puedan revocar decisiones de 80. No creo que el tema deba abordarse en la próxima asamblea pero sí que se debe ir reflexionando sobre ello.

En la pasada asamblea varias veces se apelo a “la asamblea es soberana” para querer cambiar el orden del día, incluso el orden del día aprobado en la propia asamblea. Me parece que una garantía que debemos defender todos es que el orden del día aprobado en la asamblea debe ser respetado durante la misma. Y si un tema no estaba en a convocatoria y se quiere meter en el orden del día, aquí sí que creo en la conveniencia de los ¾ si no hay consenso y la fijación que determinados temas (como revocabilidad de un cargo o decisión) deben ser siempre previamente anunciados en la convocatoria.

Hubo otro tema que se trató en la asamblea: La propuesta de crear una coordinadora estable un grupo de personas plural y elegido por la asamblea. La propuesta no llegó a materializarse porque era ya tarde y porque hubo varias intervenciones que auguraban que el tema no iba a ser fácil. Algunos de los argumentos en contra fueron que la actual tarea de coordinación está funcionando bien… (Yo no creo que sea así, pero es un tema subjetivo), el otro argumento en contra es que “no queremos ejecutivas”…. Yo creo que si necesitamos personas que ejecuten los acuerdos de las asambleas y que se encarguen del cumplimiento de las normas, las convocatorias,  etc.… personas que sean elegidas por la asamblea y que adquieran un compromiso ante ella. Creo que hay personas que prefieren “todo abierto” para garantizar su protagonismo y para diluir sus responsabilidades. Pero yo creo que es necesario personas a las que se les pueda exigir el llevar a cabo unas tareas… No para que manden, sino para que obedezcan y trabajen por lo que se decida en las asambleas. Ahora si algo no sale… “reclame usted al maestro armero”… En fin, si no queremos ejecutivas, vale  “aceptemos pulpo como animal de compañía” y llamémoslo como queramos… “Consejo coordinador”, Consejo Ciudadano”, “Coordinadora”… elija usted. Pero una organización (y, sobre todo, una tan heterogénea, como es el caso), necesita de organización y organizadores y necesita una coordinación global, es decir, no solo ver cada tema en concreto, sino tener claro los objetivos globales del proyecto y su desarrollo en el calendario previsto. Por otro lado, las sesiones de ese consejo o como se llame pueden y deben ser públicas, donde puedan asistir las personas que lo crean adecuado pero sin alterar el reparto de responsabilidades.

Postdata: He sido responsable político de las dos agrupaciones mas numerosas del PCE (Latina y Getafe). He estado en la “ejecutiva” de IU-Latina, del sindicato de químicas de la CSUT y años después también del de CC.OO. En el comité de empresa de mi empresa. En la ejecutiva de CC.OO. de mi empresa… nunca he tenido  la sensación de que “mandaba” en algo. Siempre he estado por responsabilidad, y porque había trabajos que hacer y que alguien (no mires para otro lado) tiene que hacer. Por cierto, algunas de estas actividades perjudicaron mi carrera profesional y afectaron al tiempo disponible para mi vida familiar..¿Por qué no se es capaz de entender las “ejecutivas” así?

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José Valentín Ramírez

Getafe

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