Este lema viene siendo habitual en muchas de las movilizaciones que estos días se producen contra las medidas privatizadoras de la sanidad en Madrid.

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No sólo es una pancarta… en una concentración en la plaza del ayuntamiento de Getafe, una pancarta con ese lema casi presidía la concentración. Más aún, salvo el representante de CC.OO. casi todas las intervenciones, de una y otra forma incidían en la misma idea.

A mi modo de ver esta afirmación tiene dos errores gordos. El primero es que todos los que vamos a esos actos estamos haciendo política con nuestra asistencia y denuncias. Somos unos ciudadanos que defienden una política distinta a la que realiza el Gobierno regional.  Por lo tanto, no estamos, los que portan la pancarta tampoco,  contra la política, sino que queremos otra política. Alguien, debajo de la pancarta puede insistir “No no. NO queremos política”.. pero, les guste o no,  la gestión de lo público, de lo colectivo es lo que hace la política. Tanto si esa gestión se hace desde premisas de izquierda como de derecha, tanto si se hace por un partido democrático o por un dictador. Cuando se fijan impuestos, cuando se dice que carretera se construye u cual no, cuando se fijan criterios educativos o se asignan fondos a sanidad…. Se están tomando acciones políticas.

Por lo tanto, el segundo error deriva del primero,  no todas las políticas son iguales y más aún, no todos los políticos son iguales. Algunos están tras las pancartas o unos pasos después, algunos están poniendo mociones en Parlamentos y ayuntamientos, mociones contrarias a esas decisiones.  Es injusto y erróneo decir que “todos los políticos son iguales”.

El problema, en este conflicto es que hay unos políticos, de el PP en este caso, que están usando la política no en beneficio de los ciudadanos sino de intereses privados que necesitan áreas seguras de inversión.   Por lo tanto, se trata de transformar  fondos sociales en beneficios empresariales.

¿Por qué está tan generalizada esta afirmación?. Primero porque es interés de la mayoría de los medios, al servicio de los intereses más reaccionarios, que  los ciudadanos “dimitan” de la política. Así las leyes se fijaran por lobis y grupos de presión empresariales y no por portavoces de los intereses de la ciudadanía.

Pero también, porque todos los gobiernos de la democracia, han gobernado de forma similar en materia económica … “Todos son iguales”..  Sin embargo, es evidente que no todos son iguales.  Ni siquiera el PSOE es igual al PP especialmente en aspecto El fenómeno de la corrupción que ha salpicado a todas las fuerzas políticas, a  Izquierda Unida también, y eso, sin duda, también ha apoyado a esa generalización.

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