publicado en la web de IU el jueves 1 de marzo de 2012

El Partido Popular sigue “animando” la corrupción.

y… no lo decimos nosotros, sino “su” diario de cabecera “EL MUNDO” donde se expresa que el PP ha cesado a la dirección de la Oficina anti-Fraude que investigó la Gurtel y pone al frente a una persona inepta para el cargo que ya tuvo que dimitir de la CNMV por su torpeza (o mirar para otro lado) en el caso Gescartera.Los Corruptos se siguen frotando las manos con las políticas del PP.

Preproducimos la información del diario afín al PP:

Dudas sobre Valiente

01 MAR 2012 Diario El MUNDO

El Gobierno ha decidido relevar a la cúpula de la oficina antifraude. Está en su derecho. Montoro y sus colaboradores pueden poner al frente de este organismo clave para perseguir la evasión fiscal a quienes consideren mejor preparados para el trabajo. Pero tiene más difícil justificación que coloque como número dos de ese organismo a Pilar Valiente, una inspectora de Hacienda, sí, pero que su trabajo como perseguidora del fraude dejó mucho que desear en su paso por la presidencia de la Comisión Nacional del Mercado de Valores.

Valiente entra en el consejo de la CNMV como vocal a propuesta del Ministerio de Economía en 1998. Antes había intervenido en el ‘affaire’ de los 200.000 millones de pesetas: el PP acusó al Gobierno socialista de una supuesta condonación de deuda tributaria que habría aplicado a algunos amigos antes de dejar el poder y ella fue la encargada de la supuesta investigación de ese caso. Aquel nombramiento causó cierto estupor en parte del sector financiero porque se entiende que no era una de “reconocida competencia en materias relacionadas con el mercado de valores”, requisito indispensable para optar al consejo de la CNMV. Un consejo, por cierto, cuyo vicepresidente era por entonces el político popular Luis Ramallo.

A finales de 1998, la CNMV empieza a investigar a la agencia de valores Gescartera. Es sancionada en 1999 por irregularidades, sin que la multa se haga pública. Poco después, la Comisión autoriza su conversión en sociedad de valores y el 14 de junio de 2001, con Valiente ya en la presidencia, Gescartera es intervenida ante la imposibilidad de conocer el destino de los 18.000 millones de pesetas que habían depositado sus clientes.

El escándalo estalla en la opinión pública y se abre el proceso judicial. Obliga a dimitir al secretario de Estado de Hacienda, Enrique Giménez-Reyna, porque su hermana Pilar es imputada en el caso y aparecen indicios de que le pidió que intercediera por la sociedad. Valiente también dimite en septiembre de 2001 por este caso al difundirse que el consejo de la CNMV estaba al tanto de las irregularidades, no actuó con la suficiente diligencia para frenar la actuación fraudulenta de Gescartera y ocultó a la opinión pública su verdadera situación patrimonial.

Durante el proceso, ni Giménez-Reyna ni Valiente fueron imputados y quedaron exonerados de responsabilidades penales. Pero muy pocos dudan de que la actuación de los responsables de la CNMV -que no de los inspectores- en el ‘caso Gescartera’ dejó mucho que desear y ocasionó un serio desprestigio para el organismo supervisor.

Colocar como número dos de la Oficina Nacional de Investigación del Fraude (Onif) a una persona con tanta carga política y con esa trayectoria da que pensar. Seguro que perseguirá el dinero negro como la mejor inspectora pero, al menos, su trabajo albergará dudas sobre las motivaciones que le llevan a esa persecución.Y en terreno tan resbaladizo como la evasión de impuestos eso es muy peligroso.

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