Reproducimos articulos publicados en REBELION:

 La crítica en IU.

Juan Torres López es un joven y reconocido catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Sevilla que, a su buen hacer académico, añade una constante preocupación con los problemas prácticos económicos y políticos de la sociedad en que vive. Es hombre de izquierda y su actividad, muy valiosa, va orientada a suscitar el debate y proponer vías y medios para articular un propuesta sólida y viable sustitutiva del capitalismo no ya solo en este momento de crisis aguda sino como modo de producción. Su prestigio es merecido y considerable en los círculos de la izquierda y no únicamente de IU, con la que más se relaciona. Palinuro no coincide con él en sus puntos de vista. Pero lo sigue con atención y le agradece el esfuerzo que realiza por aportar soluciones en un panorama cada vez más sombrío. Si toda la izquierda a la izquierda del PSOE se expresara en los términos abiertos, argumentados, claros a la par que radicales en que lo hace Torres es posible que saliera del marasmo en que se encuentra.

Recientemente Torres ha publicado un artículo, (Frustrante Izquierda Unida) en el que señala cuatro defectos en esa organización que le parecen indignos desde un punto de vista ético de la izquierda que Palinuro comparte. Son de diferente calado. Hay dos que podríamos llamar de supuesta corrupción ad usum, otro de habitual zancadilleo orgánico en este caso a Gaspar Llamazares y otro, probablemente el más escandaloso, de unas Juventudes Comunistas cuyo equipo de alpinismo se llama Ramón Mercader. El artículo está escrito con mesura, sin hostilidad pero sí con desencanto y es muy digno de tenerse en cuenta.

IU es una organización de masas del Partido Comunista, con la que este disfraza sus siglas en la retórica tradicional de la unión de la izquierda. El PCE evita así competir en el terreno político democrático con su propio nombre que no cuenta con un apoyo electoral significativo, como sucede siempre con las opciones comunistas en todo el mundo, que jamás han ganado elecciones democráticas salvo en algún caso extraordinario y aislado, como en el Nepal. La táctica de parapetarse tras organizaciones de nombres no comunistas pero a las que se controla, es tradicional en el movimiento comunista desde el VII y último Congreso de la IIIª Internacional en 1935 que consagró la fórmula del frente popular. Este frente no puede aplicarse ahora porque el PSOE no quiere por lo que, haciendo de necesidad virtud, al hablar de los socialistas, los comunistas vuelven a la política de los años veinte, de “bloque contra bloque” y a calificarlos de “socialtraidores” si no “socialfascistas” que es lo que en el fondo se persigue al equipararlos con la derecha. El objetivo es claro y doble: desprestigiar a los rivales socialistas y acaparar para sí, monopolizar, el término “izquierda”, dejando en la oscuridad el de “comunista”, que no tiene tan buena prensa.

Los comunistas viven en la esquizofrenia de hablar un lenguaje de izquierda amplia, abierta y plural hacia fuera mientras cultivan una cultura y orgullo de partido con intensa retórica bolchevique… de puertas para dentro. Así se refleja continuamente en su vocabulario, tachonado de expresiones como revolución, lucha, clase, camarada, proletariado, trinchera y otras que, no por ser deslavazadas y carecer de armazón teórica que les dé sentido, dejan de ser reveladoras de una mentalidad que vive rememorando nostalgias de una revolución fracasada. Uno de los rasgos de dicha cultura es el valor que se da al ejercicio de la crítica y la autocrítica en el seno de las organizaciones revolucionarias a la que, en teoría, consideran acicate de la acción política. La crítica, principio de la dialectica de la negatividad, es el motor del progreso humano y la prueba de que los revolucionarios, que la aceptan y aplican sin ambages, son la parte pura de la humanidad.

En la teoría. En la práctica las cosas son muy distintas. Que yo sepa, el articulo de Torres López ha suscitado dos respuestas. Una de Salvador López Arnal titulada Matices a unas críticas sobre Izquierda Unida y la frustración magnífica por el fondo y por la forma. En ella se admiten civilizadamente puntos de la crítica de Torres, se cuestionan otros en función de las fuentes de información del crítico y se relativizan otros. Siempre en un campo de elegancia y entendimiento que es básico para el debate político fructífero. Palinuro cree que la crítica de Torres sigue teniendo su fuerza, pero es cierto que debe objetársele si ha contrastado bien sus fuentes.

Una segunda respuesta, en cambio, firmada por Javier Parra, concejal de IU (Juan Torres López, un lastre para Izquierda Unida) con un estilo y un ánimo tan insultantes, intransigentes y pretenciosos que convierte en premonitoria la crítica de Torres quien quizá debiera añadir a sus causas de frustración que alguien pueda escribir textos como éste. No hay en él una sola respuesta a los hechos y razones de Torres López sino un ex-abrupto pobrísimo, cargado de descalificaciones y “argumentos” ad hominem perfectamente irrelevantes pero todos con la muy aviesa intención de hacer daño personal, y un artículo que compromete a IU porque el autor lo firma como concejal de la coalición. Un texto en el mejor estilo de los linchamientos a que los comunistas que estaban “en la línea” sometían a los que no lo estaban desde las páginas de Pravda o Izvestia. Una respuesta inquisitorial, amenazadora, despreciativa y bronca.

Y muy típica de los comunistas. Entiendo que Torres López ya es mayor para saber con quién está tratando y sacar las conclusiones pertinentes. Pero me permito el lujo exponerlo con claridad: lo de menos en esa lamentable pieza de sectarismo dogmático es ella misma. Lo importante es lo que el autor, sin querer, viene a confesar y que quizá haga meditar a Torres el sentido de sus esfuerzos, esto es que, en efecto, IU no es otra cosa que una tapadera del Partido Comunista de España que, en el fondo de su corazón, sigue siendo el heroico partido de José Díaz, Dolores Ibarruri y el glorioso padrecito de los pueblos, José Stalin. ¿Se duda? Démosle la palabra el señor Javier Parra: “Quizá se olvide el señor Torres que el 90% de los carteles que pega Izquierda Unida los pegan comunistas; que el 90% de los actos que organiza Izquierda Unida los organizan comunistas; que gran parte de las sedes de Izquierda Unida son de los comunistas”. ¿Entendido? Comunistas, espíritus de acero bolchevique, hombres entregados hasta el martirio, que no se corrompen, no son enchufistas, no ningunean a los camaradas valiosos y, por supuesto, tienen derecho a bautizar sus clubs de alpinismo como les parezca sin que haya de venir ningún apesebrado putativo del PSOE a decirles lo que tienen que hacer.

Una última palabra respecto al hecho de que alguien pueda bautizar una organización de alpinismo de las Juventudes Comunistas con el nombre de Ramón Mercader (quien, por cierto, yace en su tumba en Moscú, escrita en caracteres cirílicos), que tiene su aquel. Si el mundo fuera distinto y viviéramos en un paraíso angelical, la idea del nombrecito tiene gracia porque Ramón Mercador fue hábil con el manejo del piolet, instrumento simbólico del alpinismo. Pero, siendo la realidad como es y habiendo sucedido lo que ha sucedido en la historia, quien haya puesto ese nombre a una organización del Partido Comunista es un analfabeto, un demente o un tipo al que conviene no perder de vista.

¿Y qué son sus superiores? No lo sé, pero es claro que, si IU no es otra cosa que una pantalla tras la que asoma su peluda oreja el Partido Comunista, el Partido Comunista tampoco es otra que una organización en la que sigue latente -bien se ve- el espíritu criminal del estalinismo.

Publicado por Ramón Cotarelo en 12:59 AM

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Frustrante Izquierda Unida

Juan Torres López

Rebelión

He expresado en varias ocasiones durante los últimos tiempos que, a pesar de todas sus limitaciones, Izquierda Unida es hoy día el elemento político principal para aglutinar a quienes nos oponemos a las políticas neoliberales que se están aplicando. Y también he reconocido y reconozco que desde dentro de esa coalición se están dando pasos muy positivos para facilitar la convergencia de las personas y organizaciones que luchamos contra los recortes de derechos sociales y contra el daño continuo que provoca el capitalismo corrupto y sin bridas en el que vivimos. La mayoría de sus dirigentes y agrupaciones están implicados con acierto y gran compromiso en esa lucha. Pero reconocerlo no me puede impedir señalar que existen todavía lastres y herencias con los que no se termina de romper y que hacen muy difícil, por no decir imposible, que Izquierda Unida deje de ser una fuerza casi marginal en la sociedad y en la vida política española.

Hemos tenido noticias en las últimas semanas de cómo se marginaba en el grupo parlamentario a alguien como Gaspar Llamazares que es reconocido por propios y extraños como uno de los mejores y más inteligentes parlamentarios de España.

Ahora vuelve a salir en la prensa el escandaloso caso del representante de Izquierda Unida antes en Caja Madrid y ahora en Bankia, José Antonio Moral Santín, que recibe más de 500.000 euros anuales por su presencia en diversos consejos de administración y que siempre se ha opuesto (no es de extrañar) a las políticas financieras de la coalición y a las propuestas de nacionalización que Izquierda Unida ha apoyado (Estrella Digital 30-1-2012, Moral Santín, el comunista que se embolsó más de medio millón de euros“).

En los mismos días nos enteramos de que la alcaldesa de Manilva por Izquierda Unida ha colocado en diversos puestos del Ayuntamiento a los 17 miembros de la lista de IU así como hasta 57 familiares directos o políticos de estos, de los cuales13 son parientes de la regidora (El País 30-1-2012, “La alcaldesa de Manilva coloca de nuevo en el Ayuntamiento a toda la lista de IU“).

Finalmente, me llega también en estos días un enlace a la página web de las Juventudes Comunistas de Andalucía, una organización que forma parte de Izquierda Unida, que realmente pone los pelos de punta y que yo creo que en un país democrático estaría sencillamente prohibida. En ella, además de reclamarse seguidores de la obra de Stalin, presentan su club de alpinismo que lleva el nombre de Ramón Mercader y cuyo lema es “Clavando fuerte desde 1940”.

Para quien no lo sepa, Ramón Mercader fue el estalinista que en 1940 asesinó a León Trosky a sangre fría, clavándole un piolet en la nuca y enterrando profundamente la herramienta en su cráneo, cuando se volvía hacia una ventana para leer los escritos que su asesino le había llevado como secuela.

Yo sé que estas cosas pueden pasar en otros partidos (salvo la apología de asesinos políticos, que solo ocurre en algunos de extrema derecha fascista o nazi). Pero es que yo pienso que en Izquierda Unida no podrían suceder nunca y que, si desgraciadamente aparecen, deben ser erradicados inmediatamente y no dejarlos ir, como está ocurriendo con Moral Santín, con esa alcaldesa o con las organizaciones, como la de las juventudes comunistas que he mencionado, que defienden auténticas e inaceptables barbaridades políticas, ideológicas e incluso personales.

La cuestión no es baladí. Si Izquierda Unida no se desentiende definitivamente de quienes entienden la política como un negocio personal o como un pasatiempo ideológico de desocupados que nunca han dado un palo al agua y si no va más allá de lo que quieren imponerle quienes están en el pleistoceno de las ideas políticas, Izquierda Unida nunca dejará de ser una simple fuerza testimonial y, además, del viejo modo de hacer política. Y seguirá condenada a dedicarse, como creo que ahora está ocurriendo en unos momentos tan importantes para Andalucía, a los simples conflictos internos para ver quién tiene más poder dentro de la organización o va antes en sus mermadas listas electorales, en lugar de a presentar ante la sociedad un compromiso atractivo y eficaz para cambiar la sociedad.

Espero sinceramente que Izquierda Unida sea capaz de desembarazarse de todos esos lastres y que ojalá lo consiga cuanto antes.

Juan Torres es economista

Su blog personal es: www.juantorreslopez.com

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

En respuesta a Juan Torres López

Matices a unas críticas sobre Izquierda Unida y la frustración

Salvador López Arnal

Rebelión

Ni la revolución permanente ni tampoco la ininterrumpida fueron siempre posibles –eran (casi) tareas sobrehumanas- pero sí, con seguridad y con mucha historia detrás, la crítica atenta que, como el rayo, ni cesó ni ha cesado. La crítica, en su justa medida, no cuando ha sido usada para fines bastardos, ha sido y es una de las señas vindicables de las izquierdas transformadoras, de las que no han entregado su alma y sus cuerpos a la lógica del capital y sus alrededores. Juan Torres López [JTL] ha practicado desde siempre y con acierto ese necesario jardín que probablemente el mismísimo Voltaire añorara. Para beneficio de todos y para la formación de mucho de nosotros.

Pues bien, esta positiva senda ha sido cultivada recientemente por nuestro gran economista en un artículo titulado “Frustrante Izquierda Unida” [1]. Pretendo apuntar aquí algunos matices.

JTL afirma que “a pesar de todas sus limitaciones, IU es hoy día el elemento político principal para aglutinar a quienes nos oponemos a las políticas neoliberales que se están aplicando”. Reconoce que “desde dentro de esa coalición se están dando pasos muy positivos para facilitar la convergencia de las personas y organizaciones que luchamos” contra el daño permanente que provoca el capitalismo en el que vivimos. La mayoría de sus dirigentes y agrupaciones “están implicados con acierto y gran compromiso en esa lucha”, pero reconocerlo, prosigue, no le impide “señalar que existen todavía lastres y herencias con los que no se termina de romper y que hacen muy difícil, por no decir imposible, que Izquierda Unida deje de ser una fuerza casi marginal en la sociedad y en la vida política española”.

Que IU deje de ser lo que JTL señala, presupone que es eso lo que es actualmente. En mi opinión (y aunque no sea punto esencial en su comentario) no es inmediato que IU sea hoy “una fuerza casi marginal en la sociedad y en la vida política española”. Tanto da, pelillos a la mar. Lo importante son los lastres y herencias de IU que el gran economista señala y denuncia.

La primera crítica apunta al grupo parlamentario. Como si se fuera un verbo alemán, la dejo para el final de esta nota. Señala JTL a continuación que vuelve a salir en la prensa “el escandaloso caso del representante de IU antes en Caja Madrid y ahora en Bankia, José Antonio Moral Santín”. Moral Santín recibe, según parece, más de 500.000 euros anuales “por su presencia en diversos consejos de administración”. Apoyándose en una información de Estrella Digital , JTL afirma JTL que Moral Sandín “siempre se ha opuesto (no es de extrañar) a las políticas financieras de la coalición y a las propuestas de nacionalización que Izquierda Unida ha apoyado”.

Desconozco el caso por dentro. Si fuera así, si Moral Santín recibiese esa cantidad y se apropiase de ella en su totalidad (que no es probable) no habría por donde cogerlo. Ni por los pies ni por las necesidades económicas de la coalición. Si, además de ello, Moral Santín se opone a la política económica de la coalición por, digamos, su ubicación ejecutiva en el falsario y salvaje mundo de las finanzas, el asunto es de escándalo (aunque es algo viejo y tiene que ver, según creo, con las singularidades y correlaciones de fuerza de la federación de Madrid de IU). ¿Nadie ha tomado medidas en la dirección federal de IU ante un caso así? ¿Por qué no se tomaron cuando Llamazares era coordinador general? ¿Pueden tomarlas? ¿Tal mal está la situación en la Comunidad de Madrid para que alguien haga y deshaga barbaridades a su antojo, rodeado de euros y de un cinismo poliético abisal? Si es así, tiene razón JTL en poner su grito en el cielo y su indignidad en la tierra.

Pasa Juan Torres López a comentar el caso de la alcaldesa de Manilva que lo es con los votos de IU y una formación municipal “independiente”. Tomando pie en El País de 30 de enero, un apoyo muy poco recomendable, JTL comenta que la alcaldesa “ha colocado en diversos puestos del Ayuntamiento a los 17 miembros de la lista de IU así como hasta 57 familiares directos o políticos de estos, de los cuales 13 son parientes de la regidora”. Puede ser así, no puedo afirmar lo contrario con seguridad, pero basta una llamada a la alcaldía, a su servicio de prensa, que desde luego puede vender duros a media peseta, para informarse de que la situación no es ni mucho menos esa y que los 57 familiares directos como los 13 parientes son, básicamente, aritmética elemental creativa de El País, simple suma de falsedades según comentario del responsable de prensa del municipio [2].

JTL señala finalmente que le ha llegado estos días un enlace a la página de las Juventudes Comunistas de Andalucía [3] que pone los pelos de punta: “[…] además de reclamarse seguidores de la obra de Stalin, presentan su club de alpinismo que lleva el nombre de Ramón Mercader y cuyo lema es “Clavando fuerte desde 1940””. Tiene toda la razón JTL y le sobran motivos: pone los pelos de punta y golpea el alma de cualquier comunista no cegado. ¿A santo de qué viene reivindicar el nombre de aquel cuadro-dirigente del PSUC capaz de cometer, por seguidismo atroz, la mayor de las barbaridades? ¿Cómo puede seguir vindicándose algo de aquel legado criminal? ¿Qué puede querer significar “clavando fuerte desde 1940”? ¿No huele el lema a lo peor de lo peor, a estalinismo criminal absolutamente desinfomado?

JTL reconoce que esas cosas pueden pasar en otros partidos salvo, añade, “la apología de asesinos políticos, que solo ocurre en algunos de extrema derecha fascista o nazi”. No es punto nuclear pero no es evidente que esto sea exactamente así. Más de uno e incluso más de diez partidos de derecha liberal, no digo autoritaria, vindican nombres de políticos asociados a crímenes de lesa humanidad. Baste pensar en el lanzamiento de las bombas sobre la población de Hiroshima y Nagasaki [4] y la consideración sobre el presidente Truman en la historia política norteamericana. Los ejemplos europeos similares son legión.

JTL sostiene que casos así, como los de las JC andaluzas, no deberían suceder nunca y “que, si desgraciadamente aparecen, deben ser erradicados inmediatamente y no dejarlos ir” La cuestión no es baladí concluye Si no se “desentiende definitivamente de quienes entienden la política como un negocio personal” o -y aquí es algo injusto- “como un pasatiempo ideológico de desocupados que nunca han dado un palo al agua y si no va más allá de lo que quieren imponerle quienes están en el pleistoceno de las ideas políticas”, IU nunca dejará de ser una simple fuerza testimonial y practicará “el viejo modo de hacer política”.

No sólo es eso aunque siendo eso también: IU no puede abonar senderos de infamia, le lleven o no a ser fuerza testimonial. Y ese, el abonado, consciente o inconscientemente, con “buena” o mala intención, no por las Juventudes comunistas andaluzas, sino por una delegación sevillana de las JC, es un abismo de indignidad y abyección impropio de una fuerza que quiere transformar el mundo desde una perspectiva economunista.

La cuestión político-organizativa que aquí asoma: ¿pasa la cuestión por expulsar como parece apuntar JTL a la organización juvenil de las filas de IU? ¿No es esto también política vieja? En mi opinión y por motivos estatuarios, ni la dirección federal de IU puede tomar una decisión así ni debería hacerlo desde un punto de vista estrictamente político. Las Juventudes andaluzas, las de Sevilla si no ando errado, han cometido un error de bulto, inadmisible, han abonado la barbarie político-cultural. ¿De qué se alimenta su cosmovisión para vindicar uno de los peores páginas, un página criminal de la tradición? De nada bueno desde luego. Pero no creo cometer ninguna ingenuidad si señalo que mucho hay en ella de desinformación, repetición talmúdica de lemas y pésima orientación (por no apuntar a la ocurrencia de algún “gracioso consentido”). Algo hay que hacer, desde luego, y es urgente. Mucho trabajo pasa por informar, discutir y dialogar.

Queda el asunto de Gaspar Llamazares. JTL critica su marginación del grupo parlamentario de IU en el Congreso de Diputados. El líder de Izquierda Abierta -¡menudo nombrecito que buscaron!- que “es reconocido por propios y extraños como uno de los mejores y más inteligentes parlamentarios de España” no merece un trato así.

No se vea en lo siguiente ninguna crítica a la actividad política de Llamazares, de quien no tengo ningún reparo en destacar su brillante trabajo, su honestidad y su coherencia, pero no logro ver que su caso tenga nada que ver con los otros tres asuntos apuntados por JTL ni incluso que sea un caso de “marginación política”. Los diputados elegidos por IU, ICV y Chunta se reunieron y llegaron a acuerdos, nada fáciles por lo demás, sobre la composición y actividades del grupo. No se trataba de marginar a nadie aunque los protagonismos (de todos, sin exclusiones), las viejas historias y las desconfianzas pudieron jugar, jugaron de hecho, aquí su papel. Pero no pasa nada porque Llamazares, o Alberto Garzón por ejemplo, tenga menos protagonismo -¡y habrá que verlo!- que Cayo Lara o José Luis Centella. No acabo de ver acciones antidemocráticas en el procedimiento usado ni intentos de situar a nadie en la cuneta política parlamentaria.

No vacilo tampoco en reconocer que si yo hubiera tomado parte en la discusión no hubiera abonado con mi voto la decisión tomada. Había otros escenarios, si no mejores acaso más generosos. Pero, sea como sea, el existente no puede ofender a nadie.

IU debe cultivar la crítica y la transformación permanentes. Pero JTL estará conmigo que tres eran tres las hijas de Elena y que cualquier generalización apresurada, que él está lejos de cometer, es un torpe y falaz ejercicio argumentativo.

Notas:

[1] http://www.rebelion.org/noticia.php?id=143939

[2] Conversación personal telefónica de 3 de febrero de 2012.

[3] Creo que el enlace es este: http://tiendajca.tumblr.com/post/16007521884/sudadera-de-nuestro-club-de-alpinismo “Sudadera de nuestro “Club de Alpinismo”. COMPRAR AQUÍ Presentamos como parte de nuestra colección otoño-invierno nuestra sudadera del Club de Alpinismo Ramón Mercader en el que todos participamos cuando la dedicación a la política nos permite un margen de tiempo para la actividad física, tan fundamental para la salud. En la camiseta se puede leer el lema del club desde fundación hace más de 70 años “Clavando fuerte desde 1940””.

[4] Véase el imprescindible ensayo de Kenzaburo Oé, Cuadernos de Hiroshima. Anagrama, Barcelona, 2011.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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Juan Torres López, un lastre para Izquierda Unida

1 febrero, 2012 | Filed underEspaña,Opinión,Portada | Posted by larepublica.es

Javier Parra | Concejal de IU

Cuando Izquierda Unida levanta cabeza siempre aparecen los “modernitos” para pisarle la cabeza, y si con ello pueden beneficiar un poquito al PSOE cuando se acercan unas elecciones, mejor que mejor. Eso debe haber pensado el “intelectual orgánico” de la sociademocracia Juan Torres, que en un artículo el pasado 31 de enero, dedica unos cuantos párrafos a señalar lo que, según él, es un “lastre para Izquierda Unida”. Y lo dice él, que ni siquiera se sabe si es miembro de Izquierda Unida, y la única militancia que se le conoce es la de escribir delante de un ordenador artículos con los que arregla el mundo y filosofa acerca del sistema y sus miserias.

Comienza su artículo el señor Torres diciendo que “a pesar de sus limitaciones, IU es el elemento político principal para aglutinar a quienes nos oponemos a las políticas neoliberales que se están aplicando”, y tras dedicar algunas pocas palabras a decir lo bien que lo está haciendo la coalición en algunos aspectos, no tarda en comenzar una batería de argumentos socialdemócratas con los que pretende señalar a los elementos de Izquierda Unida a los que hay que expulsar, e incluso ilegalizar. “De fuera vendrán y de tu casa te echarán”, se dice así, ¿no señor Torres?

El caso es que después de lanzar una primera ráfaga de piropos al parlamentario Gaspar Llamazares – enfrentado desde hace más de una década al PCE dentro de IU -, y de citar un par de casos de esos de los que nadie de la organización puede sentirse orgulloso, pone el objetivo en la presa fundamental de su artículo: los comunistas. Y lo hace para pedir, ni más ni menos, que la ilegalización de la página web de las Juventudes Comunistas de Andalucía (Comité Provincial de Sevilla) por que defienden, según él, al “estalinista que en 1940 asesinó a León Trosky”, es decir, por un hecho que sucedió hace ni más ni menos que 72 años.

Y sigue arreando contra la organización comunista el señor Torres: “Yo sé que estas cosas pueden pasar en otros partidos (salvo la apología de asesinos políticos, que solo ocurre en algunos de extrema derecha fascista o nazi). Pero es que yo pienso que en Izquierda Unida no podrían suceder nunca y que, si desgraciadamente aparecen, deben ser erradicados inmediatamente y no dejarlos ir […] como la de las juventudes comunistas que he mencionado, que defienden auténticas e inaceptables barbaridades políticas, ideológicas e incluso personales”. Y continúa: “Si Izquierda Unida no se desentiende definitivamente de quienes entienden la política como un negocio personal o como un pasatiempo ideológico de desocupados que nunca han dado un palo al agua y si no va más allá de lo que quieren imponerle quienes están en el pleistoceno de las ideas políticas, Izquierda Unida nunca dejará de ser una simple fuerza testimonial y, además, del viejo modo de hacer política. Y seguirá condenada a dedicarse, como creo que ahora está ocurriendo en unos momentos tan importantes para Andalucía, a los simples conflictos internos para ver quién tiene más poder dentro de la organización o va antes en sus mermadas listas electorales, en lugar de a presentar ante la sociedad un compromiso atractivo y eficaz para cambiar la sociedad. Espero sinceramente que Izquierda Unida sea capaz de desembarazarse de todos esos lastres y que ojalá lo consiga cuanto antes”.

Juan Torres López retrata como nadie la corriente socialdemócrata de quienes aseguran apoyar a Izquierda Unida, pero que igual que hoy están aquí, mañana estarán allí, en el pesebre. Como Rosa Aguilar. De esa corriente que cree que hay que cambiar un poquito el sistema, pero sin estridencias. De los que ingenuamente creen que pueden transformarse las sociedades sin mancharse las manos y la corbata. De los que pretenden tener una autoridad política que no se han ganado en la calle, ni en la lucha, sino en las tribunas que usualmente le han puesto a los que hoy clava el piolet. Quizá se olvide el señor Torres que el 90% de los carteles que pega Izquierda Unida los pegan comunistas; que el 90% de los actos que organiza Izquierda Unida los organizan comunistas; que gran parte de las sedes de Izquierda Unida son de los comunistas.

Torres está tan anclado en el pasado que recurre a Stalin y Trosky para echar un poco de basura sobre los comunistas de hoy, pero no nos dice en qué bando habría estado si hubiera vivido los años 40. ¿Con Stalin? ¿Con Hitler? ¿con Churchill? ¿con Vichy? ¿con Eisenhower?

Quizá por dedicarle este cariñoso artículo al intelectual orgánico de la socialdemocracia, señor Torres, éste o alguno de sus seguidores, me acuse de “estalinista”, “antidemócrata”, “radical”, “intransigente”, “ortodoxo”, “taliban”. Siento decepcionarles, en el colectivo de Izquierda Unida en el que milito y en la Agrupación del Partido Comunista – en Paterna -, muchos tenemos visiones distintas de la historia, e incluso del futuro, pero todos nos hemos arremangado y estamos trabajando juntos no para cambiar el sistema, sino para acabar con él; no para reformarlo, sino para revolucionarlo.

El discurso del señor Torres es peligroso, es el mismo que el de Carrillo, que el de Rosa Aguilar, que el de Antonio Gutierrez, que el de López Garrido. Lo que pasa es que ahora el PSOE no vende, quizá tenga más suerte cuando la socialdemocracia salga del agujero.

Juan Torres no ha sido el primero, y tampoco será el último. Por mi parte hoy pongo punto y final a cualquier mínimo interés que pueda haber tenido por sus artículos (que ha sido muy poco). Porque el lastre para Izquierda Unida no son los comunistas, son “socios listos” como Juan Torres López.

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