Las manifestaciones, concentraciones y acampadas de lo que se ha llamado el movimiento 15M,  han generado una serie de debates, opiniones y movimientos en todo el ámbito político desde la prensa hasta el seno de los partidos políticos. Incluso  algunas iniciativas legislativas realizadas en el Congreso de los Diputados han supuesto un gesto hacia las reivindicaciones de ese heterogéneo movimiento.

Por ello;  porque ha producido la visualización del malestar en un sector muy importante de la población hacia la clase política arrodillada ante los mercados  y porque ha sido una muestra de que hay  jóvenes que tienen otras ideas además del botellón. Por  ello y por otras muchas iniciativas, el 15M me parece un episodio esperanzador y sus integrantes me merecen el máximo respeto.  Tengo sin embargo mis dudas de la continuidad y futuro del movimiento y con ello de la continuidad “del miedo metido en el cuerpo” a Partidos e Instituciones.  Voy a poner un símil. He observado que cuando hay un accidente “gordo” en la carretera en los siguientes kilómetros todos los automovilistas suelen circular más despacio… pero pasadas unas decenas de kilómetros… el ritmo vuelve a ser el de antes.

Si el movimiento del 15M fracasa y pierde su fuerza creo que ello también tendrá un reflejo negativo en los “gestos” de cambio de los partidos políticos, especialmente de izquierda (ya que los de derecha parece que no se han dado por aludidos… o como mucho, les ha servido para decir:  “Zapatero… hablan de ti”).

Voy a desarrollar una serie de comentarios-mirada al 15M desde la óptica de Izquierda Unida. Básicamente en la línea de lo que podemos aprender del 15M (tanto sobre lo que hay que hacer, como lo que no podemos ni debemos imitar).

Lo primero que he observado de los comentarios de IU al respecto del 15M son dos posturas no necesariamente excluyentes: Por un lado decir al 15M: “Mirad, nuestro programa y propuestas coinciden al noventa por ciento con las vuestras… venid con  nosotros”.  Por otro lado, decir a los afiliados especialmente a los jóvenes: “Eso del 15M está muy bien,  unámonos a  sus concentraciones, movilizaciones, etc… “.  Incluso el propio Cayo Lara se quiso unir a una de esas movilizaciones (con los resultados que ya conocemos).

Ambas posturas, correctas por un lado, demuestran, en mi opinión, no haber entendido bien el asunto.

Aunque el 15M haya elaborado una serie propuestas políticas, su factor común es más sobre lo que se hace, que sobre lo que se dice,  o se dice que se defiende.  Distinguen claramente  y saben que una cosa son los programas y otra lo que luego hacen los partidos cuando gobiernan.  Mientras que se proclama que el país es más pobre y hay que apretarse el cinturón…  parlamentarios,  diputados autonómicos, concejales, etc… (Tanto del gobierno como de la oposición) hacen un acopio  impúdico de privilegios.  Izquierda Unida no ha sabido  diferenciarse en esto y se ha visto incluida en el mismo saco de prebendas  y salarios muy alejados de lo que los ciudadanos tienen acceso.

Por otro lado, tener en cuenta al 15M no es llamar a los afiliados a sumarse a sus movilizaciones sino, examinar en qué aspectos los mensajes del 15M tienen razón y, por ello,  debieran derivarse acciones en el seno de IU,  como mayor democracia interna, rechazo y renuncia de privilegios político-económicos, apertura hacia los ciudadanos, etc..

En torno a otros aspectos similares, seguiré con esta serie de comentarios.

José Valentín Ramírez

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